La Berlinale defiende que su jurado “no hable sobre los temas políticos que se les plantean, a menos que lo deseen”
La directora del festival escribe un comunicado ante "la tormenta mediática" para defender las palabras de su jurado y "especialmente de su presidente" Wim Wenders
Charli XCX conquista Berlín en 18 minutos: “Las películas que quiero hacer no rehúyen los temas políticos y sociales”
Las primeras jornadas de la Berlinale han estado marcadas por las declaraciones del jurado de la Sección Oficial, que con Wim Wenders a la cabeza, no condenó el genocidio en Gaza al ser preguntado por la prensa y defender que había que mantenerse “alejados de la política” como jurado. Unas declaraciones que provocaron que la escritora india Arundhati Roy cancelara su visita al certamen.
“Escucharlos decir que el arte no debería ser político es asombroso. Es una forma de silenciar una conversación sobre un crimen contra la humanidad, incluso mientras se desarrolla ante nosotros en tiempo real, cuando artistas, escritores y cineastas deberían estar haciendo todo lo posible por detenerlo”, decía la autora de El dios de las pequeñas cosas en un comunicado. Pocas horas después, la cantante Charli XCX defendía en su cortísima, y limitada a dos preguntas, rueda de prensa la necesidad de un cine que afronte temas políticos.
A pesar de todo ello, la organización del festival seguía sin pronunciarse al respecto. Hasta ahora, cuando su directora, Tricia Tuttle, que ha emitido un comunicado tras lo que ha calificado de “tormenta mediática”. En él defiende a “los cineastas, el jurado, y especialmente su presidente”. “Los artistas tienen la libertad de ejercer su derecho a la libertad de expresión como deseen. No se debe esperar que comenten sobre todos los debates generales sobre las prácticas pasadas o actuales de un festival, sobre las que no tienen control. Tampoco se debe esperar que hablen sobre todos los temas políticos que se les plantean, a menos que lo deseen”, dice en su escrito Tuttle.
Para ella “hay muchos tipos de arte y muchas maneras de ser político” y por ello “los enfoques individuales varían enormemente”. “Se ha pedido libertad de expresión en la Berlinale. La libertad de expresión es una realidad en la Berlinale. Pero cada vez más, se espera que los cineastas respondan a cualquier pregunta que se les haga. Se les critica si no responden. Se les critica si responden y no nos gusta lo que dicen. Se les critica si no pueden condensar pensamientos complejos en un breve fragmento de audio cuando se les coloca un micrófono delante cuando creían que estaban hablando de otra cosa”, añade.
Subraya los temas de las 278 películas que se proyectan este año y en las que “hay películas sobre genocidio, violencia sexual en la guerra, corrupción, violencia patriarcal, colonialismo o abuso de poder estatal”, pero también otras que hablan de otros temas políticos, como “preguntarse cómo podemos hablar del arte como arte y cómo podemos mantener vivos los cines para que las películas independientes sigan teniendo un lugar donde ser vistas y debatidas”. “En un entorno mediático dominado por la crisis, queda menos espacio para una conversación seria sobre cine o cultura, a menos que también pueda integrarse en la agenda informativa”, critica.
Por ello subraya que “algunas películas expresan una política con ”p“ minúscula: examinan el poder en la vida cotidiana, quién y qué se ve o se oculta, incluido o excluido”, mientras que otras hablan de esa “política con mayúscula: gobiernos, políticas estatales, instituciones de poder y justicia”.
“Es una elección. Hablar con el poder ocurre de maneras visibles, y a veces de maneras más discretas y personales. A lo largo de la historia de la Berlinale, muchos artistas han hecho de los derechos humanos un elemento central de su obra. Otros han realizado películas que consideramos actos políticos radicales y discretos, centrados en pequeños y frágiles momentos de cuidado, belleza, amor, o en personas invisibles para la mayoría de nosotros, personas que están solas. Nos ayudan a conectar con nuestra humanidad compartida a través de sus películas. Y en un mundo roto, esto es valioso”, señala la directora del certamen.
Concluye agradeciendo a todo el equipo, invitados y jurados, pero también deseando que puedan continuar haciendo su trabajo, y esperando que “ver películas puede cambiar las cosas, incluso si se trata de un cambio glacial que transforma a las personas, un corazón o una mente a la vez”.
