Las almas siguen encogidas y la memoria aún aturde en el momento en que se activa, pero se ha cumplido ya un mes del accidente ferroviario de Adamuz, en el que el destino golpeó con la muerte de 46 personas por el descarrilamiento de un Iryo que iba a Madrid y el choque posterior con un Alvia que conectaba con Huelva. Treinta días desde que la rotura de un tramo de vía —que no estaba suficientemente remozado— desencadenó una tragedia de dimensiones nacionales. Han pasado las jornadas, las semanas, y lo que no ha avanzado al mismo ritmo que el calendario es la explicación política de lo ocurrido. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha comparecido para cumplir con el...
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