Rufián, de presumir por "acoger a muchos MENAS" a hablar de los "desafíos de los flujos migratorios"
El discurso de Gabriel Rufián sobre la inmigración ha experimentado un viraje evidente en los últimos años.
El portavoz de ERC, que en 2021 presumía de que Cataluña “acogía a un montón de menores extranjeros no acompañados” y reclamaba incluso “más solidaridad” para recibir a más, defiende ahora que los flujos migratorios son un reto que debe abordarse sin complejos.
Un cambio de tono que se ha hecho especialmente visible en su intervención de este miércoles durante el acto Disputar el presente para ganar el futuro, donde compartió escenario con Emilio Delgado (Más Madrid) y la tertuliana Sarah Santaolalla.
En ese encuentro, Rufián se mostró molesto por las críticas recibidas tras pedir al Gobierno que hable con claridad de inmigración. “Que me llamen racista por decir que los flujos migratorios son un reto me parece injusto”, afirmó, reivindicando que su propia familia vivió un proceso migratorio interno cuando sus abuelos se trasladaron desde Bobadilla a Santa Coloma de Gramanet.
“También fue un reto, y no pasaba nada”, añadió. Su mensaje insistió en que en cualquier sociedad deben existir “derechos y obligaciones”, independientemente del origen de cada persona.
El contraste con su discurso de hace apenas unos años es evidente. En abril de 2021, Rufián defendía con orgullo que Cataluña acogiera a muchos menores extranjeros no acompañados y pedía “más” mientras criticaba a quienes, según él, fomentaban discursos racistas.
Un giro discursivo que marca un cambio de etapa
El giro también se ha reflejado en otros debates recientes. Durante el mismo acto, Rufián calificó el burka de “salvajada” y “animalada”, defendiendo que una izquierda laica no puede mirar hacia otro lado ante prácticas que, a su juicio, invisibilizan a las mujeres.
Sus palabras llegan apenas un día después de que ERC votara en contra de la proposición de ley de Vox para prohibir el burka, lo que ha alimentado aún más la percepción de un cambio de enfoque.
Este nuevo tono coincide con un momento de reconfiguración política en Cataluña, donde emergen nuevas fuerzas que disputan espacio a ERC en barrios donde la inmigración es un tema central.
Rufián intenta ahora situarse en un punto intermedio: reconocer los problemas sin renunciar al discurso progresista que ha caracterizado a su partido.
