"Os espero": la ingeniosa respuesta del dueño de un restaurante a los cuatro comensales que se fueron sin pagar en San Valentín
La noche de San Valentín, una de las más concurridas y esperadas para el sector de la hostelería, se convirtió en un quebradero de cabeza para el dueño de un restaurante chino ubicado en el barrio de Palermo.
Cuatro comensales, dos parejas que habían acudido al establecimiento para celebrar la fecha más romántica del año, decidieron abandonar el local sin pasar por caja después de haber disfrutado de una cena basada en el menú de buffet libre. Según ha trascendido, el grupo consumió varios platos y una botella de vino, acumulando una factura que, simplemente, se esfumaron sin abonar.
Ante esta situación, el dueño del restaurante, lejos de perder los nervios o montar un escándalo, optó por una respuesta medida, pero con un punto de ironía que no ha tardado en dar la vuelta a las redes sociales.
El hostelero publicó en la cuenta oficial del restaurante la fotografía del tique de la cena impagada, un documento que reflejaba el importe total de lo consumido por las dos parejas. Junto a la imagen, el propietario escribió un mensaje escueto, directo y cargado de intención: "Os espero".
La publicación, que no buscaba el enfrentamiento directo sino más bien dejar constancia del desaire con una pizca de humor, se ha compartido y comentado masivamente en plataformas como Facebook, donde el restaurante tiene presencia. La sencillez y la profesionalidad de la respuesta contrastaron con la grosería de la acción de los clientes, lo que ha sido destacado por numerosos usuarios.
La viralidad de una reacción ejemplar
La ocurrencia del dueño del restaurante se ha convertido en un fenómeno viral en cuestión de horas, cientos de internautas han elogiado la forma en que el hostelero gestionó el incidente, utilizando la ironía y el sentido del humor para evidenciar lo sucedido sin caer en la grosería ni en la desesperación.
Muchos comentarios aplauden la profesionalidad de mantener la calma y recurrir a las redes sociales para exponer el caso, en lugar de montar una escena en el local o tomar medidas más drásticas. Al mismo tiempo, la indignación hacia los comensales fugados también se ha hecho notar entre los comentarios, donde se les acusa de dañar la imagen de la mayoría de clientes que sí cumplen con su obligación y respetan el trabajo de los hosteleros.
El incidente, más allá de la anécdota viral, pone de relieve una problemática que sufren muchos establecimientos de restauración: las fugas de pago. Aunque en esta ocasión el dueño haya optado por la vía humorística, estos actos suponen un perjuicio económico directo para los negocios, que deben asumir el coste de los productos consumidos y el trabajo empleado.
