¿Cómo frenar el Hígado graso sin fármacos milagro? Así puedes lograrlo, según estudio
El hígado graso no alcohólico se ha posicionado como una de las enfermedades hepáticas más comunes del siglo XXI, afectando a más del 25% de la población mundial. Este padecimiento avanza de forma silenciosa y puede derivar en complicaciones graves.Ante la ausencia de medicamentos altamente efectivos o cirugías aplicadas de manera rutinaria, especialistas destacaron en la reciente publicación del World Journal of Gastroenterology que el cambio en el estilo de vida sigue siendo el principal tratamiento. Alimentación saludable, ejercicio y control del peso son claves para frenar su progresión.¿Por qué el hígado graso no alcohólico está relacionado con el síndrome metabólico?La NAFLD es considerada la manifestación hepática del síndrome metabólico, ya que se asocia con resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, obesidad y alteraciones en el metabolismo de los lípidos. Además, se vincula con un mayor riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares y padecimientos respiratorios como la apnea obstructiva del sueño.El problema es doble. Por un lado, el mecanismo exacto que origina la enfermedad aún no se comprende completamente. Por otro, las alternativas terapéuticas siguen siendo limitadas. Las guías europeas y estadounidenses solo recomiendan vitamina E y pioglitazona en ciertos pacientes específicos.La cirugía bariátrica ha demostrado mejorar la enfermedad en personas con obesidad, pero la NAFLD por sí sola no es considerada una indicación quirúrgica. En este contexto, la evidencia es clara: la pérdida de peso y la actividad física no son sugerencias secundarias, sino el eje central del tratamiento.¿Cuánto peso se debe perder y por qué es tan importante?La reducción de peso se relaciona directamente con la disminución de la grasa acumulada en el hígado. Las guías actuales recomiendan perder al menos:5% del peso corporal para reducir la esteatosis hepática7% o más para lograr regresión de la esteatohepatitisHasta 10% para revertir la fibrosisIncluso en adultos con NAFLD que no presentan sobrepeso u obesidad, se sugiere una reducción del 3% al 5% del peso corporal. Esto demuestra que el beneficio no depende únicamente de la obesidad, sino del control metabólico general.El impacto de la pérdida de peso va más allá del hígado. También mejora la sensibilidad a la insulina, reduce el riesgo de desarrollar diabetes y disminuye la posibilidad de que la enfermedad hepática progrese hacia etapas más graves.¿Por qué se recomienda una dieta baja en calorías?Uno de los pilares del tratamiento es la dieta hipocalórica. Este enfoque consiste en reducir entre 500 y mil kilocalorías al día, con una ingesta aproximada de hasta mil 200 kcal diarias en mujeres y entre mil 400 y mil 500 kcal en hombres.Este tipo de alimentación se asocia con pérdida de peso sostenida, mejoría de la resistencia a la insulina y disminución de la grasa intrahepática. Además, se ha observado que los beneficios sobre la grasa del hígado pueden mantenerse incluso si parte del peso se recupera con el tiempo.¿Qué es la dieta mediterránea?Entre los patrones alimenticios sugeridos destaca la dieta mediterránea. Esta se basa en el consumo diario de:VerdurasFrutasLegumbresGranos integrales poco procesadosPescado rico en omega 3Aceite de olivaFrutos secos y semillasMientras se reducen:Carnes rojasAlimentos procesados Productos lácteosEste tipo de dieta no solo aporta beneficios al hígado, sino que también cuenta con respaldo científico para prevenir enfermedades cardiovasculares y se ha asociado con menor riesgo de carcinoma hepatocelular.¿Qué papel cumple el ejercicio?De acuerdo con la investigación presentada, la actividad física mejora el metabolismo de la glucosa y los lípidos, además de potenciar los efectos de la dieta. Las recomendaciones incluyen realizar entre 90 y 300 minutos semanales de ejercicio, ya sea de intensidad moderada o vigorosa.Tanto el ejercicio aeróbico, como caminar o andar en bicicleta, como el entrenamiento de resistencia con pesas, han demostrado reducir la grasa hepática. Incluso caminar más de tres horas por semana se ha asociado con menor mortalidad por cirrosis y cáncer de hígado.¿Por qué el alcohol y el tabaco aceleran el daño?El consumo de alcohol, incluso en cantidades consideradas ligeras o moderadas, puede favorecer la progresión de la esteatosis y la fibrosis. El tabaquismo también actúa como un factor de riesgo que potencia el daño hepático.Por esta razón, las intervenciones deben incluir estrategias para dejar de fumar y reducir o eliminar por completo el consumo de alcohol como parte integral del tratamiento.¿Cuál es el mayor reto del tratamiento?El desafío principal no es diseñar un plan, sino mantenerlo en el tiempo. Muchos pacientes con NAFLD enfrentan dificultades para sostener cambios en su estilo de vida.Un estudio reciente desarrolló la Exercise and Diet Adherence Scale (EDAS), una herramienta que permite medir qué tan bien los pacientes cumplen con las recomendaciones de dieta y ejercicio. Esta escala mostró buena confiabilidad y permite clasificar a los pacientes según su nivel de adherencia, facilitando tratamientos personalizados.LO