Anda Luis Landero entregándose con denuedo, conforme pasan los años, a su vocación de narrador, como si sintiera no tener cosa más importante que hacer que transmitirnos esa verdad recibida de generaciones de campesinos en su Extremadura natal. La narración y el gusto de contar historias que, en su elemental suceder sin importancia aparente, contienen toda la sabiduría que la Humanidad ha sido capaz de contener. Para narrar y saber contar, no es necesario ser muy culto, tampoco es preciso haber vivido aventuras reales. El prodigioso mecanismo de la fantasía y la imaginación que a todos alcanza lo permite. Cervantes nos dejó esa misma lección en su Quijote cuando reunió en la venta a arrieros y mozas, segadores y caminantes,...
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