Добавить новость
ru24.net
World News in Spanish
Февраль
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22
23
24
25
26
27
28

Cuando se llama lealtad a la estupidez

0

Después de la última rueda de prensa de Pedro Sánchez, los dirigentes socialistas han dado acuse de recibo de que lo suyo no importa en la calle Ferraz. En un alarde de sinceridad, a lo que no acostumbra, el líder ha dejado claro que su preocupación es la movilización del electorado socialista en las generales, nada dijo de los procesos locales.

Después de dos meses en silencio, finalmente se pronunció sobre las debacles electorales de Extremadura y Aragón. Lo hizo responsabilizando al PSOE extremeño por su mal hacer y a la abstención como causa de la contundente derrota de Pilar Alegría. Nunca el máximo responsable político ha mostrado tanto desdén por la organización a la que representa. Ya todos saben que Sánchez solo trabaja a favor de sus intereses, aunque ello suponga perjudicar a los demás. Si los cuadros intermedios del partido socialista no realizan pronto algún movimiento interno, estarán confundiendo la lealtad con la estupidez.

La realidad es que las derrotas se van a suceder una tras otra, incluidas las legislativas, porque el problema del PSOE no es Gallardo ni la abstención, el problema se llama Sánchez.

El balance de su mandato es un país enfrentado y polarizado, un gobierno que está en minoría parlamentaria, sometido a las exigencias de los independentistas, los nacionalistas y los populismos de izquierda y en medio de una batería de casos de corrupción que afectan incluso al entorno familiar del presidente.

Da tratamiento institucional a Puigdemont, perseguido por la justicia española, mientras amenaza con expulsar del PSOE a Felipe González y en la celebración de la Constitución de 1978 como la más longeva, ningunea a las víctimas de ETA mientras coloca como socio preferente a Bildu.

Las crisis se acumulan, no son solo políticas, también de gestión. Desde la ley del “solo sí es sí”, que tuvo como consecuencia la disminución de penas a condenados por delitos sexuales, al desastre de las pulseras antimaltrato, pasando por el deterioro que presentan las autovías y carreteras de competencia estatal y evidencian el problema de mantenimiento de las infraestructuras.

El trágico accidente de Adamuz, el de Rodalies, en Gelida un día después y los colapsos, retrasos e incumplimientos del servicio ferroviario a lo largo y ancho del país, rematan la gestión del ministro Óscar Puente, por otra parte muy activo en redes sociales, en las que se reboza en un lodazal de insultos y groserías.

Marlaska ha protagonizado la enésima crisis esta semana, por motivo de la denuncia por violación contra el DAO, siguen apareciendo en los medios de comunicación nuevas presuntas corruptelas sobre personas de confianza de Sánchez, y María Jesús Montero terminará por dejar inservible esa camiseta que estaba sudando para presentar los presupuestos. Aunque la versión más miserable corrió a cargo de Óscar López cuando señaló a Javier Lambán como el culpable de los resultados de Alegría.

Si con esta radiografía, los socialistas le permiten a Sánchez seguir responsabilizando a otros y usar como escudos humanos a todos los que se enfrenten a procesos electorales locales, solo cabrán dos opciones: o el Partido Socialista le sustituye o Sánchez acaba con el PSOE. En democracia, el PSOE nunca estuvo tan mal. El riesgo de convertirse en un partido residual empieza a ser real. La caída del 25% de electores respecto a 2023, año en que los resultados fueron pésimos y llevaron a los socialistas a la pérdida de prácticamente todo el poder autonómico y a perder las elecciones generales, es un aviso de que no hay suelo electoral.

El daño no es solamente para el PSOE, el resto de los partidos de izquierda no solo no han capitalizado nada de la fuga de votos socialistas, sino que han perdido aún más.

Hace años que Sánchez calcula en términos de bloque y eso le ha servido en el pasado, como también le sirvió utilizar el miedo a Vox para movilizar a los abstencionistas, pero si algo han demostrado Extremadura y Aragón es que eso ya no funciona y que los electores dan por amortizado posibles acuerdos de gobierno entre PP y Vox.

Los más incrédulos podrán comprobar en unos días como en Castilla y León se produce un resultado parecido, y dentro de unos meses, la vicepresidenta y ministra de Hacienda se anota el peor resultado de los socialistas andaluces.

Ya están las cartas descubiertas, todos saben hacia dónde van y cuáles son los planes de Sánchez, es el momento de la verdad.




Moscow.media
Частные объявления сегодня





Rss.plus
















Музыкальные новости




























Спорт в России и мире

Новости спорта


Новости тенниса