Stellantis rescata el diésel en Europa tras el frenazo eléctrico
Stellantis ha decidido reintroducir versiones diésel en al menos siete modelos de su gama europea. La decisión se produce en un contexto marcado por la desaceleración del crecimiento del coche eléctrico en 2025 y por una demanda que sigue priorizando autonomía y coste por kilómetro.
El grupo, nacido de la fusión entre PSA y FCA y con presencia en más de 130 mercados, había trazado una hoja de ruta claramente orientada a la electrificación total de sus gamas antes de 2030. Sin embargo, la realidad comercial (infraestructura de recarga desigual, precios elevados y competencia asiática creciente) ha obligado a introducir matices.
Modelos que reintroducen versiones diésel (según Reuters, febrero de 2026):
- Peugeot 308 – Compacto
- DS 4 – Compacto premium
- Opel Astra – Compacto
- Opel Combo – Furgoneta
- Citroën Berlingo – Furgoneta / monovolumen
- Peugeot Rifter – Monovolumen
- Fiat Qubo L – Urbano / comercial ligero
Modelos que mantienen versiones diésel en producción:
- DS 7 – SUV
- Alfa Romeo Tonale – SUV compacto
- Alfa Romeo Stelvio – SUV
- Alfa Romeo Giulia – Berlina
La compañía explicó a Reuters que la decisión responde a una “demanda sostenida de los clientes”. No se trata de abandonar la electrificación, sino de ampliar la oferta mecánica para adaptarse al ritmo real del mercado.
En 2025, el coche eléctrico no creció al ritmo previsto por muchos fabricantes. Las ayudas públicas han sido irregulares según país y la red de recarga continúa expandiéndose a velocidades distintas dentro de la Unión Europea. Mientras tanto, el consumidor medio sigue comparando precios de adquisición y costes operativos.
El diésel, especialmente en vehículos compactos y comerciales ligeros, conserva ventajas claras para determinados perfiles: grandes kilometrajes anuales, flotas profesionales o usuarios que priorizan autonomía y repostaje rápido. En autopista, la sensación de viajar cientos de kilómetros sin preocuparse por puntos de carga sigue siendo un argumento poderoso.
La Unión Europea mantiene el objetivo de prohibir la venta de turismos nuevos con emisiones de CO₂ a partir de 2035. Stellantis no cuestiona ese marco regulatorio, pero sí adapta su estrategia comercial a la realidad de 2026.
Otros fabricantes europeos también han matizado sus calendarios eléctricos. El mercado ha demostrado que la transición energética no es lineal y que convivirán distintas tecnologías durante más tiempo del previsto inicialmente.
Tras el golpe reputacional del Dieselgate en 2015, el gasóleo fue progresivamente eliminado de muchas gamas. Sin embargo, las generaciones actuales cumplen con las normativas Euro 6d y emplean sistemas avanzados de reducción de emisiones. No son los diésel de hace una década.
En definitiva, Stellantis no abandona la electrificación, pero reconoce algo que en los concesionarios ya se comentaba en voz baja: mientras exista demanda rentable, el diésel seguirá teniendo hueco en Europa. Y en 2026, ese hueco vuelve a ampliarse.
