BYD ha rebautizado su Atto 3, que fue uno de los tres coches eléctricos con los que la firma china desembarcó en España hace casi dos años, y desde ahora pasa a denominarse Atto 3 Evo. Con 'evo' de evolución, por más que los cambios introducidos, especialmente a nivel mecánico y tecnológico, sean tan profundos que bien podría hablarse de un nuevo Atto 3, pues varían muchas cosas, y muy importantes. Y acabamos de conducirlo por Madrid, coincidiendo con el lanzamiento comercial en nuestro país, donde los precios, incluyendo descuentos y todo tipo de ayudas oficiales, partirán de 29.455 euros. Se trata de una novedad importante en el mercado de los coches eléctricos, donde el Atto 3 fue en 2025 el C-SUV más vendido en España, un pilar clave para una marca, BYD, que también se convirtió en líder de los vehículos enchufables, sumando ahí los híbridos PHEV y los eléctricos puros, y fue segunda en coches eléctricos, pisando ya los talones a Tesla. En todo caso, al primer vistazo podría pensarse que exageramos al hablar de cambios profundos, pues en el exterior no varían tantas cosas, y casi habría que poner el Atto 3 junto al nuevo Atto 3 Evo para descubrir qué varía: los paragolpes delantero y trasero, el alerón posterior, los faldones laterales, el diseño de las llantas, la tercera ventanilla y poco más. De hecho, el coche mantiene la dimensiones del anterior, con 4,46 metros de largo, 1,88 de ancho y 1,62 de alto, o una distancia entre ejes de 2,72 metros. Sin embargo, su plataforma e-Platform 3.0 ha progresado tanto que si antes el Atto 3 tenía tracción delantera, ahora la gama del Atto 3 Evo ofrece una versión básica Design de tracción trasera y otra superior, Excellence, con tracción total. Con muchas ventajas añadidas: arquitectura eléctrica de 800 voltios, mayor rigidez estructural y suelo interior totalmente plano gracias a la nueva tecnología Cell-to-Body y mejor aprovechamiento del espacio, pues el maletero trasero crece de 440 a 490 litros y ahora disponemos de un segundo maletero, delantero, con 101 litros extra. En total, 591 litros para el equipaje. Además, ahora el chasis cuenta con un 74% de aceros de alta resistencia para optimizar la protección. Pero si la estética exterior progresa con cierta timidez, dentro las modificaciones son más evidentes y el Atto 3 Evo parece mejor adaptado a los gustos europeos que su antecesor. Así, la pantalla de 8,8 pulgadas de la instrumentación ha sido actualizada por completo, mientras que la pantalla central táctil, de 15,6 pulgadas, estrena interfaz y adopta Google integrado. Cambian también el volante, las salidas de aireación, los puertos USB o la plataforma inalámbrica de carga, ahora de 50W y ventilada, mientras que el Head-up Display muestra sobre el parabrisas información muy variada, los cómodos asientos estrenan reposacabezas ajustables, la butaca del conductor cuenta ahora con ajuste lumbar y en la variante superior Excellence es de serie el techo panorámico practicable. Con todo, lo que más evoluciona son, precisamente, los elementos que no se ven, empezando por la batería LFP Blade Battery, que si antes era de 60,4 kWh, para una autonomía media de 420 kilómetros, ahora es de 74,9 kWh y climatizable, lo que permite homologar un alcance WLTP medio de 510 kilómetros en el Atto 3 Evo Design y de 470 en el Excellence. Y el progreso no acaba ahí, pues también aumenta mucho la potencia máxima de recarga, que ahora alcanza picos de 220 kW en corriente continua, de manera que si antes se requerían 40 minutos para pasar del 10% al 80%, ahora bastarían 25 minutos. Asimismo, hay función de carga bidireccional con V2L (Vehicle to Load), que permite usar el coche como fuente de alimentación, cargando todo tipo de aparatos eléctricos a un máximo de 3,3 kW. Y con ser eso trascendental, no es quizás lo más llamativo en esta nueva gama Atto 3 Evo, que ahora se convierte en un coche eléctrico sorprendentemente rápido y prestacional, ya que la variante Design, con tracción trasera y que fue la probada en este primer test, ya despliega nada menos que 313 CV de potencia y 380 Nm de par máximo, valores suficientes para acelerar de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos, mientras que la versión superior Excellence, con tracción en los dos ejes gracias a sus dos motores, suma la friolera de 449 CV y 560 Nm, y anuncia un paso de 0 a 100 km/h en solo 3,9 segundos. ¿Necesarias semejantes capacidades frente al cronómetro en coches de filosofía familiar? A nuestro juicio, no. En cualquier caso, el Design ha sido limitado a 180 km/h de velocidad punta, y a 200 km/h el Excellence. Para contener semejante caballería, que ya en la versión básica Design te pega contra el respaldo al acelerar a fondo sea cual sea el modo de conducción elegido, el chasis ha evolucionado, destacando los cambios en la suspensión, que estrena un esquema delantero independiente de doble rótula, mientras que detrás el eje multibrazo pasa a ser de cinco brazos, y no de cuatro como antes. Y a pesar de ello, nos gustaría que el coche tuviera una pisada de la carretera algo más firme, unos frenos aún más potentes o una dirección que transmitiera más al volante, porque cuando creas un vehículo de prestaciones tan deportivas, es lógico exigir un tacto general en consonancia, por si tratas de averiguar alguna vez lo que dan de sí los más de 300 caballos disponibles. En cuanto a los precios, la versión Design, con sus 313 CV y 510 kilómetros de autonomía, cuesta 42.990 euros, pero baja a 33.405 euros con todas las promociones y el Plan Auto+, e incluso se queda en 29.455 si el cliente se acoge a financiación. Por su parte, el Atto 3 Evo Excellence parte de 45.990 euros, pero baja a 37.855 con campañas y Plan Auto+, y se queda en 33.905 euros con la financiación. En todos los casos, con garantía oficial de seis años, y de ocho años o 250.000 kilómetros para la batería.