El sistema público de pensiones en España se ha convertido en uno de los grandes debates económicos de los últimos años. Los números no son ninguna broma. Según Fedea, el desequilibrio del sistema roza ya los 70.000 millones de euros, una cifra que se cubre fundamentalmente con transferencias de los Presupuestos Generales del Estado y, en menor medida, con deuda. Lo peor es que este desfase no deja de crecer, impulsado sobre todo por el mayor volumen y cuantía de las nuevas pensiones y por una pirámide poblacional invertida. La jubilación de la generación del baby boom ya ha comenzado y, en los próximos años, el número de pensionistas se multiplicará, mientras la base de cotizantes apenas crece o incluso se reduce en términos relativos. Sobre este tema ha reflexionado el profesor Enrique Devesa, experto en pensiones de la Universidad de Valencia, en el programa Herrera en COPE, con Marta Ruiz. Preguntado por el déficit estructural del sistema, lo ha tildado de «coste de oportunidad», pues es una enorme cantidad de dinero que no «podemos dedicarle tanto a sanidad o a infraestructuras». Sobre la continuidad del sistema público en el futuro, el experto no la pone en duda, pero sí advierte sobre la suficiencia de las futuras prestaciones. A su juicio, es probable que «seguiremos teniendo pensión», aunque esta podría alejarse del nivel actual que permite mantener un estándar de vida similar al último salario. Según Devesa, el riesgo es que la pensión pública se convierta más en una prestación básica de apoyo que en un verdadero sustituto del sueldo. Un cambio de paradigma que obligaría a replantear la planificación financiera individual de cara a la jubilación. En este contexto, COPE ha preguntado a varios ciudadanos por su «plan B». «Tengo que hacer maravillas para poder ahorrar un poco», admite uno de ellos. Otro reconoce que su alternativa pasa por «vivir de patrimonio, de alquileres» si el sistema falla, mientras que un tercero asegura que se garantiza «con mi mutua privada tener una jubilación aparte».