De las canchas a trabajar en construcción: la resiliencia de un jugador de Guanacasteca cuando el equipo se derrumbó
José Andrés Matarrita estaba centrado en ser jugador profesional de fútbol. Desde los 10 años comenzó a destacar como uno de los talentos más prominentes de Nicoya, Guanacaste, al punto de que Alajuelense decidió llevárselo a sus ligas menores. No obstante, a los 21 años, cuando su carrera debía despegar, el pampero vio cómo todo comenzó a derrumbarse.
Su vida dio un cambio radical cuando la Asociación Deportiva Guanacasteca (ADG) perdió la licencia de competencia en abril de 2025 y todo se volvió incertidumbre, al punto de que, para subsistir, pasó de los terrenos de juego a realizar trabajos de construcción.
El Comité de Licencias de la Federación Costarricense de Fútbol (FCRF) decidió revocarles la licencia a los pamperos al dar por comprobadas irregularidades administrativas y financieras; ante esto, el club dejó de competir y los jugadores se quedaron sin trabajo.
Matarrita apenas disputaba su primera temporada con el equipo de sus amores, la ADG, pues de los 10 a los 17 años perteneció a Alajuelense; luego estuvo tres años en Municipal Liberia, para posteriormente volver a su tierra once años después.
En la primera categoría, José Matarrita solo pudo acumular 460 minutos disputados con Guanacasteca.
“Yo había conseguido cosas. Por ejemplo, cuando tenía 10 años fui a unos partidos en Liberia y en ese momento me vieron Mauricio Montero y Enrique Vásquez. Ellos me invitaron a ir a la Liga una semana y ahí me quedé. En Alajuelense estuve durante siete años, hasta que Mínor Díaz un día me buscó y me dijo que me daría la oportunidad en el primer equipo de Liberia, por lo que decidí tomar ese chance, que no era sencillo de conseguir. Al tiempo me salió la posibilidad de ir a Guanacasteca y la tomé, porque Mínor también llegó ahí”, recordó en conversación con La Nación.
Lo que el extremo nunca imaginó fue que su aventura duraría tan poco. Con Guanacasteca sin ingresos económicos, el futbolista tuvo que buscar la forma de cumplir con sus obligaciones financieras y en eso apareció la opción de trabajar en construcción.
“Cuando empezó a pasar todo, mi papá es maestro de obras y, por medio de él, trabajé en construcción. Él tenía unas obras y yo ocupaba ingresos, entonces me integré a la planilla. Trabajé unos cinco meses en construcción, me metí de lleno. La verdad fue duro. Fui todos los días y comprendí muchas cosas”, recordó.
Matarrita pasó de correr tras el balón a levantar sacos de cemento y bloques, además de soportar trabajo pesado a altas temperaturas.
En medio de sus labores surgió la oportunidad de volver al fútbol, pero en la Segunda B de Linafa con el equipo de Cruceños, lo que provocó que sus días fueran verdaderamente agotadores.
“Yo iba a trabajar de día y entrenaba en la noche; era una locura, porque terminaba sumamente cansado. No hacía más que llegar a la casa a dormir”, relató.
El extremo explicó que, cuando se dio la situación en Guanacasteca, mantuvo la fe en que llegaría una solución; sin embargo, conforme pasaron los días, notó que la ansiedad comenzó a afectar sus noches.
“Al principio había muchísima incertidumbre, porque no sabíamos qué iba a pasar en el tema contractual. Yo soy de la zona de Nicoya y para mí fue sumamente doloroso, porque por fin estaba jugando con el equipo de mis amores”, acotó.
Matarrita ahora recuerda el 2025 como un año de aprendizaje no solo en lo deportivo, sino también en lo personal, porque la enseñanza fue más allá del terreno de juego.
“Como persona le puedo decir que ahora sé valorar las cosas, pero sobre todo a la gente. Hay que respetar y valorar a todas las personas que trabajan en diferentes labores. Mi respeto para ellos. Trabajar en construcción es durísimo. Yo lo había hecho esporádicamente para ayudar a mi papá, pero hacerlo todos los días es muy cansado”, mencionó.
Matarrita ya regresó al mundo del fútbol profesional, pues se vinculó a Municipal Grecia (Liga de Ascenso) para este 2026.
De aquel equipo de Guanacasteca, otros jugadores como José Pablo Córdoba (hoy en Puntarenas FC), Yeison Molina (en Liberia) y José Mora (Cartaginés) pudieron encontrar oportunidades; sin embargo, hay casos que se perdieron del panorama futbolero.
También algunos decidieron probar suerte en el exterior, como Starlin Matarrita, goleador de ese equipo guanacasteco que pasó al fútbol de Guatemala, aunque jugó la última fase final de la Liga de Ascenso de Costa Rica con Cariari.
Respecto al caso de Guanacasteca, los pamperos mantienen dos procesos de apelación pendientes tras la negativa de la licencia de competencia: uno en el Tribunal de Conflictos Deportivos del Icoder y otro en el Tribunal Contencioso Administrativo. Sin embargo, ambos procesos siguen sin resolución. La ADG no puede competir ni en la Primera División ni en la Liga de Ascenso y debería retomar su camino en Linafa, lo mismo que le ocurrió al Santos de Guápiles casi al mismo tiempo, también por presuntas irregularidades administrativas.
