España volvió a demostrar su poderío y su potencial en el circuito Rolex SailGP al firmar una nueva presencia en la final y concluir tercera en el Gran Premio de Sídney. El equipo liderado por Diego Botín ganó con autoridad la fase regular, pero no pudo culminar el fin de semana con la victoria tras una final marcada por la falta de viento. Estados Unidos se llevó el triunfo, por delante de Gran Bretaña y España que sería tercero. Mientras que Australia, gran favorita en casa, se quedó fuera de la lucha por el podio, en un último día horroroso para ellos y que seguro que no olvidarán en mucho tiempo. Fue la segunda final consecutiva del equipo español, después de la disputada en Auckland, confirmando su progresión en el campeonato. España accedió a la final con solvencia tras imponerse en la clasificación general del fin de semana y superar a rivales directos como Australia, que no logró meterse entre los tres mejores. Otra vez configuración de cuatro a bordo de los F50 debido al flojísimo viento. España salió con Diego Botín, Florian Trittel, Nicole van der Velden y Joel Rodríguez. La jornada decisiva estuvo condicionada por unas condiciones extremas de poco viento, con apenas seis nudos. Navegar sin volar se convirtió en el principal desafío en un campo de regatas técnico y con recorridos cortos. En este escenario, cada maniobra y cada decisión táctica adquirieron un peso decisivo. En la primera prueba del día, salir bien fue clave. España lo logró sin problemas, mientras que Australia fue penalizada en la salida tras no dejar espacio a Brasil. Gran Bretaña tomó el mando desde el inicio y España supo mantenerse a su estela, asegurando una segunda posición que resultó determinante. La regata concluyó con británicos, españoles y estadounidenses cruzando la línea en ese orden, mientras que Australia terminó sexta, allanando el camino de España hacia la final. La segunda manga fue la más intensa del día. España salió retrasada, pero inició una remontada paciente mientras Estados Unidos se escapaba en cabeza. Los de Botín apostaron por una estrategia diferente, eligiendo el lado contrario del campo, lo que les permitió recortar diferencias y superar a Australia en los compases finales. Ese resultado dejó a España con una cómoda ventaja en la general y virtualmente clasificada para la final antes de la última prueba. Con el objetivo cumplido, la tercera regata de la jornada fue un trámite para el equipo español, que optó por no asumir riesgos. Australia, obligada a jugarse el todo por el todo ante su público, firmó una actuación lamentable y quedó fuera de la final por primera vez en Sídney. España, sin presión acabó octava si forzar la máquina, pero ya tenía asegurada aseguró su presencia entre los tres mejores. La final se disputó sobre un recorrido de cuatro tramos, con un viento que permitió inicialmente volar a los F50, pero que volvió a caer con rapidez. Estados Unidos encontró el ritmo adecuado desde el principio y se escapó en cabeza. España intentó reengancharse aprovechando las calmas, pero no logró recortar distancias ni superar a Gran Bretaña. El triunfo fue para Estados Unidos, seguido de los británicos, con España cerrando el podio. Tras el Gran Premio de Sídney, Gran Bretaña lidera la clasificación general del Rolex SailGP, por delante de Australia y Estados Unidos. España escala una posición y se sitúa quinta en la general. El próximo compromiso del circuito llegará en abril, en Río de Janeiro.