Добавить новость
ru24.net
World News in Spanish
Март
2026
1 2 3 4 5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

Las formas importan

0

Nuestro siempre admirado Fernando Ónega, maestro de maestros en periodismo y en tantas cosas, particularmente en materia de prudencia, le hubiera escrito una carta al presidente del Gobierno para recordar, nunca desde la radicalidad, la necesidad de templanza en la gobernanza pública.

Fue Ónega ejemplo en muchos ámbitos, pero de entre todos me quedo con el esfuerzo que hacía en favor de la ecuanimidad cada vez que escribía: llamadas a la reflexión para unir, no para destruir; sensatez y cordura para alcanzar acuerdos entre los divergentes. Ese discurso es hoy más necesario que nunca en esta España que se dirige por el abismo de la polarización y que tanto necesita de políticas de consenso como las que nos hicieron grandes en el mundo entero.

La culpa de que la cosa pública no sea hoy así es de todos, pero lo es mucho más por parte de quien tiene la máxima responsabilidad en el Gobierno de la nación. Las formas no son el fuerte del presidente, que una vez más está pecando de desmesura al encarar la guerra de Irán, una situación en la que tan necesario es expresar nuestra opinión como no incurrir en imprudencia. Entendiendo por esto último no comportarnos como aquel a quien se pretende criticar, en este caso Donald Trump.

Tienen razón quienes dicen que el presidente norteamericano se salta las normas y las formas al tomar decisiones graves —los aranceles, la política exterior, la guerra— sobre asuntos en los que las leyes marcan la necesidad ineludible de pasar antes por el Parlamento. Pero lo que vale para Trump, y le es claramente exigible, también debería serlo para nuestro presidente, que toma decisiones importantes que afectan tanto a nuestra seguridad como a nuestra economía sin exponerlas antes en las Cortes o sin hacer una llamada al jefe de la oposición.

Tanto en política exterior como en Defensa, se ha pedido siempre a los gobiernos, y a sus presidentes, que intenten acercar posiciones con la mayoría de los grupos. Y, si no es posible llegar a acuerdos, al menos se cumple con la obligación de convocar a las Cortes para comunicar o debatir previamente sobre las decisiones a tomar. No mucho después, como se pretende hacer ahora, sino antes.

Las formas en democracia no son un mero aditamento, sino una línea que nadie debe traspasar, menos aún si eso sucede de manera reiterada. Desde que Sánchez decidió por su cuenta dar un volantazo sobre el Sáhara, su comportamiento en política exterior se ha caracterizado por una unilateralidad temeraria y, podría decirse también, por una falta preocupante de prudencia a la hora de adoptar decisiones o por la manera de comunicarlas. Cuando tanto nos jugamos desde el punto de vista de la imagen y de los intereses de nuestra economía, pedir a quien nos gobierna un mínimo sentido de mesura no es hablar por hablar, sino constatar que algo está fallando.

Se puede estar a favor de algunas de las cosas que Sánchez plantea con relación a la guerra de Irán, pero no en la manera de hacerlo. Agitar la bandera anti-Trump y anti-guerra puede dar muchos votos, e incluso puede ser coherente en algún caso. Solo que hacerlo con excesos egocéntricos, sin el tacto que se exige a quienes ostentan la representación de España, no es la mejor solución.

Se puede estar en contra de la OTAN, de la guerra y de Trump, pero cuando están en juego los intereses de los 49 millones de ciudadanos, las formas importan mucho.




Moscow.media
Частные объявления сегодня





Rss.plus
















Музыкальные новости




























Спорт в России и мире

Новости спорта


Новости тенниса