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Consejos para elegir alimentos suaves cuando el sistema digestivo está sensible

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El Dia 

Este artículo fue publicado originalmente en El Día.

Cuando el estómago o los intestinos están irritados —ya sea por náuseas, diarrea o durante la recuperación tras una cirugía— la elección de los alimentos puede influir mucho en cómo se siente el organismo. Optar por comidas ligeras y fáciles de digerir permite que el aparato digestivo trabaje menos y favorece una recuperación más rápida.

Según distintas entidades de salud digestiva, las dietas suaves suelen basarse en alimentos con bajo contenido de fibra y grasas, además de preparaciones de textura blanda. Estas características ayudan a disminuir la irritación intestinal y facilitan la digestión cuando el organismo está especialmente sensible.

Por qué conviene reducir fibra y grasas

La fibra, especialmente la insoluble presente en muchas verduras crudas, semillas y granos integrales, puede acelerar el tránsito intestinal. En momentos de diarrea o inflamación digestiva, esto puede empeorar los síntomas. Por ese motivo, durante episodios agudos se suele recomendar reducir temporalmente su consumo.

Algo similar ocurre con las grasas, en particular las saturadas. Estos nutrientes requieren más trabajo del sistema digestivo para ser procesados, lo que puede provocar sensación de pesadez o malestar cuando el estómago no está en condiciones óptimas.

Frutas sin piel ni semillas, como banana y melón, y compotas de manzana o pera son opciones seguras para molestias digestivas.

Por ello, los alimentos elaborados con harinas refinadas —como arroz blanco, pan blanco o pasta— suelen ser una opción habitual en estas etapas. Al tener menos fibra que las versiones integrales, resultan más fáciles de digerir y pueden servir como base de la dieta hasta que el organismo se recupere.

Frutas y verduras que suelen tolerarse mejor

Algunas frutas son más adecuadas si se consumen sin piel ni semillas, ya que en estas partes se concentra gran parte de la fibra. Entre las opciones que suelen tolerarse bien se encuentran el plátano, el melón, las compotas de manzana o pera y algunas frutas en conserva en agua.

En el caso de las verduras, la cocción facilita su digestión porque ablanda sus estructuras y hace más sencillo absorber sus nutrientes. Preparaciones con calabaza, patata sin piel, zanahoria, remolacha o calabacín, cocidas hasta quedar blandas o en forma de puré, suelen ser bien aceptadas por quienes tienen molestias digestivas.

Proteínas suaves y lácteos ligeros

Las proteínas también deben elegirse con cuidado. Las opciones más recomendadas suelen ser fuentes magras y de textura blanda, como huevo revuelto, carnes magras picadas o tofu suave. Estas alternativas aportan nutrientes sin exigir demasiado al sistema digestivo.

En cuanto a los lácteos, la tolerancia depende de cada persona, especialmente si existe sensibilidad a la lactosa. Sin embargo, productos bajos en grasa como yogur o kéfir pueden resultar más fáciles de digerir y aportar bacterias beneficiosas para la flora intestinal, siempre que no provoquen molestias.

Las proteínas magras y blandas, como huevo revuelto, carnes molidas bajas en grasa y tofu suave, ayudan a reducir el esfuerzo digestivo.

La importancia de la textura de los alimentos

Además de la elección de ingredientes, la forma de preparación también influye en la digestión. Sopas, purés, cremas o batidos reducen el tamaño de las partículas de los alimentos y facilitan su paso por el aparato digestivo. Esto puede ser especialmente útil durante periodos de convalecencia o cuando hay dificultad para masticar.

Alimentos y bebidas que conviene evitar

Cuando el sistema digestivo está irritado, se recomienda limitar ciertos productos que pueden empeorar los síntomas. Entre ellos se incluyen:

Verduras crudas ricas en fibra insoluble (como brócoli o coliflor).

  • Legumbres enteras.
  • Frutos secos y semillas.
  • Comidas fritas o muy grasas.
  • Bebidas con cafeína y alcohol.
  • Alimentos muy picantes o ácidos.

Productos ultraprocesados, como embutidos o carnes curadas.

Una medida temporal con supervisión profesional

Las dietas de fácil digestión suelen utilizarse de forma temporal durante episodios de malestar gastrointestinal, tras cirugías digestivas o en determinadas afecciones intestinales. Si los síntomas persisten o existe una enfermedad crónica, es importante consultar con un profesional de la salud para adaptar la alimentación a cada caso y evitar carencias nutricionales.

Fuente: Infobae

La publicación Consejos para elegir alimentos suaves cuando el sistema digestivo está sensible apareció primero en El Día.




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