En 1976 un término ganaba terreno en los periódicos, copaba titulares y su lucha era, en buena medida, la de todo un país que pedía derechos y libertades. Tal fue su eco que aquella palabreja, «penene», acabaría teniendo acepción en el diccionario de la RAE. Aquellos profesores no numerarios (PNN) eran unos de los protagonistas del mes de marzo que entraba por sus huelgas y protestas. Sus reivindicaciones no pasaron desapercibidas en la provincia y aquellos días hubo un paro de aquellos docentes, muchos de ellos jóvenes, que ejercían en centros de enseñanza pública como institutos y universidades mediante contratos temporales o interinos, sin pertenecer al cuerpo de funcionarios de carrera.