Sepultado otro viaje como el
del año pasado a
Sevilla para la final de la
Copa del Rey, la afición del
Barça sólo piensa ya
en la de
Budapest del sábado 30 de mayo. Todo pasa primero por hacer los
deberes en
Newcastle, destino del noreste de Inglaterra de complicado acceso
directo desde
Barcelona. Salvo algún vuelo de una aerolínea ‘low cost’ que
surgió después del sorteo del 27 de febrero, la ‘gent blaugrana’ ha tenido que
buscarse la vida con viajes con escala en varias ciudades europeas. Todo sea
por ver al
Barça en cuartos y más cerca de la final. Finalmente, serán 1.300 los aficionados culés que estarán en las gradas de
Saint James’ Park entre
socios (949) y peñistas (333) para dejarse la voz en el que está considerado estadio con
más ruido ambiental de toda la
Premier
League.
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