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A los 40, 45 o 50 años, ¿cuál es la mejor edad para empezar a hacerse mamografías?

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Abc.es 
Un grupo de mujeres acudía este miércoles al Ministerio de Sanidad para entregar más de 65.000 firmas recogidas en una petición de change.org por las que reclaman que se adelante la edad a la que se empiezan a hacer mamografías en la sanidad pública a los 40 años. Encabezadas por María Varela , una gallega a la que detectaron cáncer de mama en estadio 4, metastásico, a los 42 años, demandan que la ministra Mónica García o algún otro responsable de su departamento las reciba para exponerle sus casos y abordar esa ampliación en el cribado. Sostienen que la enfermedad aparece cada vez más en mujeres jóvenes, por lo que para muchas que no tienen aún los 45-50 años el diagnóstico llega cuando el tumor ya no es tratable. «Si a mí me hubieran cogido en un estadio menor, tendría posibilidades de tratamiento. También de recaídas, pero tendría más posibilidades de sobrevivir», denunciaba esta paciente a las puertas de Sanidad. Su enfermedad ya no tiene cura, sí un tratamiento para que el tumor no siga avanzando. Junto a ella, acudieron al ministerio otras cuatro pacientes de cáncer de mama a las que les apareció la enfermedad antes de los 50 años, entre ellas, una que fue diagnosticada con 30 años y otra con 31. El hecho de situar el inicio de los cribados en los 40, apuntaba Varela, es «un objetivo favorable, teniendo en cuenta que ahora mismo en muchas comunidades autónomas es a los 50 años y en otras a los 45. Si lo conseguimos adelantar hasta los 40 ya es mucho», remarcaba. Y esas diferencias existen. Actualmente, los sistemas sanitarios públicos de la mayor parte del país empiezan a hacer mamografías a los 50 años. Por norma general, se llevan a cabo cada dos años y hasta los 69. Pero hay algunas comunidades autónomas que en los últimos años, siguiendo las recomendaciones europeas, han adelantado esa edad a 45, como Castilla y León, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Navarra o La Rioja. Otras han ampliado ese límite más allá de los 69 años, como Castilla y León o Galicia, que lo alargan hasta los 74 años, o Asturias, a los 72. Fuentes del Ministerio de Sanidad señalan que ya se está estudiando el adelanto de esas mamografías a los 45 años en todo el territorio nacional. Pero por debajo de esa cifra, para los 40 años que piden las afectadas, no hay evidencia que lo recomiende, sostienen. Los programas de cribado de cáncer de mama, explican las mismas fuentes, se dirigen principalmente a mujeres de entre 50 y 69 años porque así lo establece la evidencia científica disponible, «que demuestra que en este grupo de edad el cribado permite detectar tumores en fases tempranas y reducir la mortalidad asociada a esta enfermedad». El cribado sistemático en mujeres menores de 40 años, prosiguen, no se recomienda de forma general en la población, pues estas pruebas deben aplicarse únicamente cuando existe un equilibrio favorable entre los beneficios y los posibles riesgos. Podría aumentar, dicen, los falsos positivos, las pruebas diagnósticas adicionales o los sobrediagnósticos, generando intervenciones innecesarias. Aunque destacan que las mujeres con alto riesgo pueden necesitar un seguimiento diferente, fuera de estos rangos, en casos en los que haya antecedentes familiares o predisposición genética. A nivel europeo las recomendaciones se revisaron en 2022 y establecieron que los países deberían adelantar a los 45 años el inicio de sus cribados poblacionales de cáncer de mama , así como ampliarlo a los 74 años. «No hay ningún dato para que haya una recomendación de hacer cribado poblacional a los 40, porque es verdad que están aumentando todos los cánceres, también el de mama, en menores de 50, pero también es verdad que la incidencia mayor del cáncer de mama no es en menores de 50 años, sigue siendo el menor número de casos», explica Isabel Rubio, directora del área de Patología Mamaria de la Clínica Universidad de Navarra y presidenta de la Organización Europea de Cáncer. Lo más importante, considera esta doctora, es que esas recomendaciones europeas se implanten por igual en todas las comunidades autónomas y deje de haber algunas que empiezan las pruebas a los 50 cuando sus vecinas lo hacen a los 45, así como que todas pasen de los 69 a los 74 años por detrás. «Verdaderamente hay diferencias. Hay muchísima desigualdad en el acceso al cribado porque cada comunidad sigue indicaciones diferentes, y no solo en el de mama, en todos los cribados», lamenta. De hecho, explica, los programas de prevención del tumor de mama son los que mejor funcionan, aunque la participación de las mujeres no llega al 100%, sino que se sitúa alrededor del 75 por ciento. Pero en los cribados de colon, por ejemplo, hay variaciones abismales: mientras en algunas autonomías se abarca al 70 por ciento de la población, en otras solo al 5 por ciento. Sin embargo, las mujeres que entregaron este miércoles las firmas, a quienes Sanidad recibirá próximamente, denunciaban también que en la sanidad pública no se realicen estas mamografías a mujeres jóvenes cuando en la privada sí se hace. Así fue como le llegó el diagnóstico de cáncer de mama a Nuria Pajuelo, que también acudió al ministerio, quien aunque no tenía antecedentes ni especial riesgo llevaba realizándose revisiones anuales desde los 36. «En una de estas me diagnosticaron mi cáncer, un triple negativo, de los más agresivos», relata. Se sometió a quimioterapia, a una intervención y a radioterapia y le descartaron que tuviera metástasis. «En la sanidad pública no me habrían revisado hasta los 50 años o hasta que tuviera síntomas muy acusados. Y si hubiera tenido metástasis ya habría sido muy difícil tratarlo», lamentaba. En los cribados poblacionales, puntualiza por su parte la doctora Rubio, se ha demostrado la reducción de la mortalidad por cáncer de mama, pero en los llamados cribados oportunistas, aquellos en los que los centros solicitan mamografías a pacientes más jóvenes y se las repiten cada año, no se han visto los mismos resultados, especialmente por la falta de información. «No hay organización, no hay un sistema por el cual esté controlado. Ahora mismo no se sabe cuántas mujeres de 42 años se hacen mamografías en España, ni sus resultados», comenta. El problema «de fondo» de estos programas de cribado, insiste Rubio, es su falta de adecuación en todo el territorio a las indicaciones de Europa. «Hay que invertir mucho dinero porque no es solo llamar a más mujeres, son más mamógrafos y más radiólogos», pero esa inversión es necesaria porque estos programas son los «verdaderamente efectivos» en la lucha contra el cáncer. A los 40, concluye, hay que explorarse y hacerse revisiones, pero a los 45 y en adelante es indispensable que las mujeres acudan a hacerse una mamografía.



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