La Agencia Tributaria sospecha que hay contribuyentes que declaran como alquileres residenciales viviendas que en realidad están arrendando para uso turístico. La maniobra tiene sentido económico porque les abre la puerta a un tratamiento fiscal favorable que los inmuebles destinados a alquileres puntuales de uso turístico no tienen, ya que les permite no cargar IVA a los inquilinos y beneficiarse de las generosas bonificaciones previstas en el Impuesto sobre la Renta, pero resulta que es ilegal. Advertida sobre esta práctica, el brazo del Ministerio de Hacienda para la lucha contra el fraude fiscal ha decidido que en 2026 realizará una batida sobre los inmuebles en los que ha detectado prácticas sospechosas para determinar si se están utilizando con el objetivo...
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