Ramón Aranda tenía 45 años cuando se situó en la línea de salida de la primera
Titan Desert, en 2006. No conocía a nadie y ni siquiera tenía la bicicleta con la que pensaba competir: se la habían robado meses antes, pero pese a todo no dudó: "Lo tenía claro, iba a ir sí o sí", recuerda. Aquella primera edición le marcó para siempre y le cambió la vida. A sus
65 años, Ramón es uno de los rostros más reconocibles de las
Titan World Series. Ahora, 20 años después y con 30 participaciones a sus espaldas, aspira a seguir explorando sus límites en la
Skoda Titan Desert Morocco y a disfrutar de "una carrera que empieza justo cuando termina la última edición. En ese momento ya sabes que vas a volver".
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