Talant Dujshebaev, tras fichar como seleccionador de Francia: "Mis hijos se alegraron un montón"
Talant Dujshebaev (Biskek, 57 años) es patrimonio del balonmano español. Cuando habla de la cantera de los Hispanos dice «nuestras» categorías inferiores. Pero le ha llamado Francia, y «no se le puede decir ‘‘no’’». Ya debutó contra España (ganó 29-26) en un amistoso el pasado jueves y hoy (13:30 horas) juegan otra vez, pero en Ciudad Real, un partido doblemente emotivo. Álex y Dani, sus hijos, a los que entrena en el Kielce polaco, no están en esta convocatoria, pero seguro que serán rivales en breve.
Talant Dujshebaev, seleccionador de Francia. ¿Cómo le suena?
La verdad es que me suena a algo imposible, a algo que no podía ni imaginar. Estoy como un niño con zapatos nuevos, ilusionado, satisfecho, contento, pero también soy el primero que sabe que tengo que hacerlo bien para agradar a todos los que han puesto su confianza en mí.
¿Hace mucho que le llamaron?
No, no, no. Todo ocurrió tan rápido... Mira, acabó el Europeo, ellos estaban, supongo, insatisfechos con los resultados, y me empezaron a preguntar y me hicieron una llamada desde la federación. Les dije que sí y en cuestión de, yo qué sé, tres o cuatro días, se había cerrado todo. Yo le dije "sí" a mi representante desde el principio, y que no me importan ni los años ni la parte económica.
Claro, es que es Francia, difícil decir “no”, como si en fútbol llega el Madrid o el Barça.
Efectivamente, muy bien definido. Mira, en la vida hay tres selecciones... Bueno, aparte de España, que es mi casa, que es mi patria, es un sentimiento diferente... Pero luego hay tres selecciones a las que no puedes decir “no”: Francia, Alemania y Dinamarca. Si cualquiera de esas tres me llama, les diría enseguida “sí”.
Y su club, el Kielce, no ha puesto problemas.
No. Yo desde que empecé a entrenar tengo una cláusula, tanto en Balonmano Ciudad Real como aquí, que me permite compaginar mi trabajo en el club con la posibilidad de ser seleccionador. Lo tengo por escrito en todos los contratos. Por eso he entrenado a la selección húngara, a la polaca. En cuanto hemos empezado la conversación con la Federación Francesa, primero hemos llamado al club, y ellos están muy contentos, muy satisfechos de que nosotros, sin faltar al respeto, pues primero les preguntemos. También podríamos haberlo hecho de manera directa, hablando con la federación, y no habría ningún problema, pero por respeto al club preguntamos y el club dio el visto bueno. A partir de ahí, seguimos adelante en nuestra negociación.
Viajando un poco más atrás a cuando jugaba. ¿Cómo eran las batallas contra Francia?
Siempre estaban ahí Rusia y Suecia, por encima de todos, y luego Croacia, España, Francia... Que estábamos luchando contra estas dos “grandes” potencias. Los partidos con Francia eran muy, muy duros. Me acuerdo aquel partido negativo para nosotros, del Mundial 95 en Islandia, que nos cruzamos en octavos de final y nos eliminaron. Fue muy duro.
Y justo un poquito después ya llega la Francia superdominadora.
Ellos ganaron en 2001, y luego hasta 2009 tuvieron un pequeño tiempo para hacerse con las riendas, con los mejores jugadores, los Karabatic, Omeyer, Narcisse, Jerome Fernández, Guigou... Los que luego han ganado tres de cuatro Juegos Olímpicos, y en el otro fueron medalla de plata, y ganaron cuatro Mundiales, cuatro Europeos... Fue la mejor generación, como ahora la de Dinamarca.
A muchos los dirigió en el Ciudad Real...
He tenido el privilegio de entrenar a Didier Dinart, que para mí es el mejor defensor de todos los tiempos; ha estado ahí Luc Abalo, ha estado Jerome Fernández, la verdad es que sí, tuvimos la suerte de tenerlos en nuestras filas en Ciudad Real.
"Ves a Dinamarca y piensas: 'Presenta tres selecciones y las tres podrán jugar semifinales'", está por encima, pero creo que Francia es la única que le puede competir"
Ha hablado de Dinamarca. Ahora está por encima.
Para mí Dinamarca ahora mismo es la selección a batir, es la selección que está por encima de todos, pero no sólo un escalón, desde mi punto de vista un par de escalones, porque viendo lo que hay en el equipo nacional, tú dices: “Mañana Dinamarca presenta tres selecciones y las tres podrán jugar semifinales”. Así que bestial lo de esta generación de jugadores. Creo que Francia es la única selección que puede luchar día tras día con los daneses.
La decisión de fichar por Francia, ¿se toma en familia, se habla con Álex y Dani?
Esas son cosas personales. Lo mismo que cuando Álex y Dani tienen que tomar la decisión de dónde quieren ir, ellos tienen a sus representantes. Tener una cabeza neutral en este sentido es mejor, pero ellos tienen a sus representantes, en los que confían y tienen la garantía de que van a hacer lo mejor para ellos. Dentro de la familia lo hablamos, por supuesto, y yo puedo darles consejos, dar mi opinión, pero bajo ningún concepto tengo que decirles qué es lo que tienen que hacer. Yo sólo puedo dar mi opinión: “Oye, mira, a mí me parece bien, a mí me parece que no, yo creo que esto es lo mejor, esto no”; pero nada más, sólo opinión. Ellos son los que tienen que tomar la decisión y luego estar en paz con ellos mismos. En mi caso, me llaman de la federación, yo enseguida les digo que “sí”, llaman a mi representante, empiezan a hablar con él y yo se lo comunico a mis hijos: “Oye, tengo esta posibilidad y me apetece y lo voy a hacer”. Y ellos, por supuesto, felices y contentos por mí, como siempre, en familia.
¿Qué le dijeron?
Se alegraron un montón, que vaya oportunidad... Porque ellos han visto también que yo cogía primero a la selección húngara en reconstrucción, que quería hacer algo a largo plazo. Pero esta fue una experiencia totalmente diferente, tú tienes que luchar para poder estar entre los ocho primeros y aún así no lo consigues; y luego puedes tener a la vieja guardia de Polonia que han hecho su último baile en los Juegos de Río y reconstruir la selección, quedamos decimoséptimos en el Mundial de 2017 en Francia, para mí era un buen resultado, a pesar de todas las críticas, pero la gente ve sólo lo que quiere ver. Sin ningún ánimo de criticar, hoy en día es así. Pero estos eran mundos opuestos, ahora cuando te viene un grande, tú sabes que tienes que estar preparado también para las críticas porque tienes que luchar por lo más alto.
Usted ya sabe de qué va eso...
Y me llena de satisfacción estar en esta pelea, en esta pomada, de exigir, exigir, exigir. Yo creo que, mira, sinceramente hablando, desde que salió esta noticia, pues yo he recargado energía en mis pilas, un 25 o un 30 por ciento más. Llega un momento en el que tú también te acomodas, aunque sigues exigiendo, pero luego estas noticias, estas bombas, también te suben mucho la adrenalina y suben mucho el nivel de tu energía.
Los primeros partidos, con España...
El destino en la vida, España y además el partido de Ciudad Real, que es otro dato curioso. Pedí partidos amistosos en estas semanas o antes de mundiales, Europeos o Juegos Olímpicos siempre contra las mejores selecciones para poder competir contra los más grandes.
"Lo difícil (de jugar contra sus hijos) es el sentimiento, pero con la experiencia no lo pasas tan mal, lo ves sólo como un deporte"
Al final no estará su hijo Álex enfrente, por lesión. ¿Cómo lleva que sea su “rival”?
Ya hemos jugado, en partidos amistosos contra España, tanto con Hungría como con Polonia. Luego, pues, en competiciones oficiales en el Europeo de 2016 [España, 27-Hungría, 24, tres goles de Álex]. Así que nada es nuevo. Y a nivel de clubes, cuando él militaba en Zaragoza, en Logroño y en Vardar. Con Dani también, así que esto ya son cosas más llevaderas. Lo más difícil es el sentimiento, pero con los años, con la experiencia, uno lo toma de una manera menos emocional.
Será raro, pero son profesionales.
Claro, claro. Por eso, como te dije, con la experiencia ya no lo pasas tan mal y lo ves sólo como un deporte.
Iker Romero en una entrevista en “El País”, dijo que se está perdiendo la esencia del balonmano, que ahora se castiga todo. ¿Ha cambiado mucho su deporte?
Sí ha cambiado mucho. A mí me parece, en muchos aspectos, muy bien, muy positivamente. Otros no me gustan porque estamos convirtiéndolo también en un deporte demasiado dependiente de las decisiones de los árbitros, de los VAR, etcétera. Eso no me gusta al cien por cien. Sí me gusta que ahí se puede ver a los que de verdad emplean juego de bajo fondo, los que engañan. Eso hay que castigarlo, pero a veces se hace muy largo y aburrido.
Ahora se juega a otra velocidad.
Buah. Sí, sí. Creo que para los espectadores es mucho mejor, mucho más bonito el balonmano de ahora. Porque está claro que hemos cambiado mucho el formato. Antes jugaban 12, luego 14, ahora 16, y ya se oye que quieren aumentar hasta a 18. Con esto gana sólo el espectáculo. ¿Por qué? Porque como tú has dicho, las acciones son mucho más rápidas, mucho más dinámicas, hay mucho más gol, mucha más inteligencia tanto en ataque como en defensa. Yo creo que estamos desarrollando un producto muy bueno para los amantes del deporte.
"Cualquier generación va a criticar a la siguiente. Mi abuelo criticaba a mi padre, mi padre me criticaba a mí, yo critico a mis hijos y mis hijos van a criticar a sus hijos. Son cosas normales"
¿La forma de entrenar a los chicos es muy distinta a la de hace 20 años? Como se habla de generación de cristal...
En general sí va cambiando. La gente se hace más profesional. Pero está claro que cualquier generación va a criticar a la siguiente. Mi abuelo criticaba a mi padre, mi padre me criticaba a mí, yo critico a mis hijos y mis hijos van a criticar a sus hijos. Son cosas normales.
De Ciudad Real, ¿qué recuerdos tiene?
Llegué en 2001 a Ciudad Real y en 2011 dejamos de existir como equipo: luego vivimos hasta 2012 como el Atlético de Madrid. Ciudad Real es una ciudad que me ha permitido ser feliz. Todos los jugadores que han pasado por ahí siempre han destacado que en Ciudad Real se tiene una manera de vivir totalmente diferente, tranquila, una ciudad, para mí, maravillosa para deportistas. Porque tenías todo a tu alcance, todo a cinco minutos, no tardas ni cinco minutos para llegar a entrenar, la vida maravillosa, familiar, toda la gente te conoce. Para mí era algo espectacular.
Y encima, menudo equipazo.
Bueno, Domingo Díaz de Mera consiguió hacer un equipo de estrellas, de superestrellas. Era como si fuese un Madrid, como si fuese, yo qué sé, el Chicago Bulls de Michael Jordan. Así que, la verdad es que sólo tengo palabras de agradecimiento para Domingo Díaz de Mera por todo lo que ha hecho por esta región, por esta ciudad y por nuestro deporte.
¿Cómo ve a España?
Siempre voy a defender a ultranza lo que están haciendo la Federación Española y Jordi Ribera, porque para mí hacen un trabajo increíblemente bueno. Están los típicos que sólo ven un lado de la moneda, y no ven el sacrificio que están haciendo, el sacrificio que está haciendo Jordi viajando, trabajando con todas las categorías inferiores. Nuestras categorías inferiores están jugando semifinales y finales de Campeonatos del Mundo, de Europa. Esa es la base, eso es lo que da posibilidad de existir como deporte. Y nosotros, perdona que lo digo así, hemos convertido el balonmano en un deporte mileurista, lo digo con todo el cariño del mundo. Hay que ver las licencias o que antes éramos la mejor liga del mundo. Ahora, con todo mi respeto, es una liga competitiva, pero el Barcelona gana de paseo. Así que un poco de todo dice la verdad, por eso yo sólo doy la enhorabuena a la federación y a Jordi.
