Las autopistas ya no se construyen solo con asfalto. Durante décadas, las grandes infraestructuras viarias se definieron por la magnitud de sus obras de ingeniería: kilómetros de túneles, viaductos y enlaces diseñados para absorber el crecimiento constante del tráfico. Hoy, sin embargo, una nueva capa tecnológica está transformando su funcionamiento. Sensores, algoritmos e inteligencia artificial están convirtiendo las autopistas en sistemas capaces de observar lo que ocurre en la carretera casi en tiempo real y anticipar cualquier eventualidad. Este cambio también está modificando la gestión de las infraestructuras. Si tradicionalmente los operadores actuaban cuando aparecía un atasco o se producía una incidencia, las nuevas herramientas digitales permiten anticipar lo que puede ocurrir en la vía y tomar decisiones basadas en...
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