Estar en un
Mundial de atletismo
es siempre un premio al trabajo bien hecho y, en algunos casos, un gran desafío
de gestión de tiempo y energía.
Irati Mitxelena (1998) sería el ejemplo de este
segundo caso, capaz de compaginar su vida de atleta de élite con el trabajo de investigadora
predoctoral en el Laboratorio de Biología Sintética de CIC bioGune de Donostia.
Sus vuelos sobre el foso de las pistas de atletismo cada vez son más largos y
esta temporada logró clasificarse para el
Mundial indoor de Torun 2026 donde quedó
la duodécima con 6,43 metros.
“Me sentía bien en Torun. El primer salto válido
en 6,43 me dio mucha tranquilidad”, explicó la donostiarra a Mundo Deportivo en la pista de Torun.
“El segundo salto
lo fallé y el tercero no me gustó nada. Me sentí como si me quedara sin fuerzas,
tiré con todo lo que tenía”, confesó con resignación.
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