Trump instala una estatua de Colón en la Casa Blanca para exaltar al "héroe"
El presidente de EEUU, Donald Trump, ha ordenado instalar una estatua de Cristóbal Colón dentro de la Casa Blanca en un gesto más de su política "antiwoke" (antiprogresista) y en la que ha recurrido en más de una ocasión a alabar la figura del conquistador como bandera simbólica y cultural. La estatua de Colón ha quedado situada en el lado norte del edificio Eisenhower, y es una réplica de la escultura derribada en 2020 por un grupo de manifestantes.
Coincidiendo con el 250 aniversario de la declaración de independencia de Estados Unidos (1776), el gobierno Trump quiere reivindicar la figura del conquistador como un "héroe americano". Según declaraciones de funcionarios de la administración recogidas por The New York Times, esta iniciativa busca transformar la narrativa histórica actual y asegurar que el descubridor patrocinado por los Reyes Católicos sea honrado por las futuras generaciones.
La obra es una reconstrucción de una estatua que inauguró en 1984 en Baltimore el entonces presidente de Estados Unidos Ronald Reagan y a la que derribaron unos manifestantes el 4 de julio de 2020 y arrojaron al agua en el puerto de la ciudad durante unas protestas contra símbolos coloniales y racistas. Tras el asesinato del afroamericano George Floyd por parte de policías en Mineápolis el 25 de mayo de 2020, que desató una oleada de manifestaciones antirracistas, se produjo una retirada masiva de monumentos que se consideraban símbolos de esclavitud, racismo o colonización.
Ha sido el propio Trump el que ha informado en una carta a la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Italoamericanas de la instalación de la obra, agradeciendo a esta organización la donación de la pieza, que ha quedado protegida por una valla.
La figura de Colón se ha convertido en los últimos años en el epicentro de un pulso ideológico. El presidente Joe Biden reconoció el Día de los Pueblos Indígenas, el segundo lunes de octubre, en una política de reparación histórica y corrigiendo el relato más tradicional centrado solo en la llegada de Colón a América el 12 de octubre de 1492. Trump cambió esta denominación en 2025 y declaró la jornada como Día de Colón, ordenó izar la bandera en edificios públicos y llamó a celebrar con actos y ceremonias "en honor al héroe estadounidense original".
Además de la cuestión ideológica, de defensa de la figura de Colón, la polémica acompaña a las decisiones de Trump de cambios en la Casa Blanca para dejar su legado, en especial la relativa a la demolición del Ala Este para construir un gran salón de baile. La obsesión de Trump por los cambios no se queda en el perímetro de la Casa Blanca sino que se extiende a otros espacios de la ciudad de Washington e incluyen también un arco del triunfo inspirado en el de París y que se llamaría Arco de Trump.
