Me ha llamado mucho la atención que varios medios cuando han querido recordar a
Johan Cruyff hablen de “Diez años sin
Cruyff”. Es una verdad si nos aferramos al sentido más puro de la frase. Hace diez años murió. Pero en realidad, hablando con mis amigos de Cambrils tiene la razón
Marc cuando dice: “
Cruyff siempre estará con nosotros. Vive entre nosotros”. Totalmente cierto.
Cruyff llegó como jugador para dejarnos recuerdos inolvidables, y volvió como entrenador para cambiar profundamente la mentalidad del barcelonismo, para practicar un fútbol incomparable que cautivó al mundo, para convertir al socio en un aficionado ganador y orgulloso del estilo de su equipo. El culé dejó de llorar para vivir ilusionado.
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