Paula Badosa, 28 años: "A veces no puedo controlar las voces dentro de mí y me siento perdida en un mar de emociones"
Paula Badosa es una de las mejores tenistas españolas de su generación, pero las lesiones y las circunstancias no le han permitido la regularidad que su talento merecía. A sus 28 años, quien llegó a ser número 2 del mundo ocupa ahora el puesto 100 del ranking, una caída que en los números es elocuente y que en lo personal pesa mucho más de lo que cualquier estadística puede reflejar.
Otra derrota difícil
La derrota en segunda ronda del WTA 1000 de Miami ante Iva Jovic, de 18 años y una de las promesas más interesantes del tenis estadounidense, por 6-2 y 6-1, fue otro capítulo difícil en una temporada que no está siendo lo que esperaba.
Después de esa derrota, Paula Badosa hizo algo que pocas deportistas de alto nivel hacen: abrirse en Instagram con una honestidad que incomoda y que al mismo tiempo conecta. La carta que publicó es la de una tenista diciéndole a sus seguidores lo que realmente siente, con las palabras que usaría si estuviera hablando con alguien de confianza.
"Hay algo que tengo claro: siempre lo intentaré con todas mis fuerzas. Haré lo que haga falta. Sé que estoy lejos de mi mejor versión, pero también sé que esa versión sigue dentro de mí".
La verdad más íntima de Paula Badosa
Lo que hace más valiosa su carta es la vulnerabilidad con la que describe lo que vive por dentro. "A veces siento que no puedo controlar las voces dentro de mí. Las emociones son demasiadas y me veo superada. Las dudas se apoderan de mí y me siento perdida en un mar de emociones". Hay días en los que Badosa se siente con fuerzas suficientes, y otros en los que la montaña le parece demasiado grande y se pregunta si será capaz de escalarla. Esa oscilación, tan humana y tan poco compatible con el relato del deportista invencible, es lo que hace que su mensaje resuene más allá del tenis.
Sin embargo, Badosa no escribe para quejarse sino para comprometerse. "Una vez más, voy a demostrar que puedo salir. Será muy duro, pero prometo seguir hasta conseguirlo. Y aunque ahora no salgan las cosas y haya mil opiniones, seguiré. Y seguiré".
Lo que más llama la atención de su mensaje es el tipo de legado que quiere construir. Badosa tiene claro que probablemente no será recordada como la tenista con más títulos. Y eso, en lugar de entristecerla, parece haberle dado una perspectiva diferente sobre por qué sigue jugando. "No seré recordada por ser la que más títulos gane, pero quiero ser recordada por esto. Por demostrar que Paula fue capaz de salir. Y que ese niño o niña que esté pasando por un momento difícil piense en mí y diga: 'Si ella pudo, yo también'. Para eso sigo aquí".
Su mensaje más optimista
La tenista catalana cerró su carta con una última frase que concentra todo lo que ha dicho antes: "Paula no está de vuelta, pero lo estará". Ahora le espera la temporada de tierra batida, la superficie en la que históricamente ha dado sus mejores resultados y en la que el tenis español tiene su calendario más cargado. Badosa llega a ese tramo en el puesto 100, con la presión de recuperar el ranking y con todo lo que ha contado en esa carta todavía muy presente. Lo que ha hecho al abrirse de esa manera no resolverá los problemas en la pista, pero sí dice algo sobre quién es y sobre el tipo de deportista que quiere ser cuando todo esto termine.
