La estrategia de Juanma Moreno con Vox: no me chilles que no te veo
Para qué cambiar lo que funciona. Y si funcionó una vez, por qué no iba a funcionar dos veces. Sobre esta premisa basa su estrategia de campaña el presidente de la Junta de Andalucía y candidato del Partido Popular a la reelección para las andaluzas del próximo 17 de mayo. La cuarta y más importante cita autonómica de las celebradas en la actual maratón electoral.
Juanma Moreno no pretende innovar. Sin que resulten válidos los paralelismos con el pasado, porque la situación entre los últimos comicios y los que están por venir no es la misma, sí que hay semejanzas en algunos elementos. Como, por ejemplo, la presumible subida de Vox, un riesgo que complicaría al PP su difícil misión –casi imposible– de reeditar la mayoría absoluta. 55 escaños.
Antaño, la fórmula fue simple: no me chilles que no te veo. Que Macarena Olona le tendía la mano en mitad de un debate para ser su «vicepresidente», silencio. Que Abascal pedía el cierre de Canal Sur, silencio. Que cómo iba a hacer para pactar sin sellar una coalición como su colega Mañueco, otra vez silencio. De forma sistemática, Moreno ignoró a Vox. Y así tiene pensado hacer de nuevo.
En un momento de incertidumbre entre los dos partidos, por las alianzas pendientes en tres comunidades autónomas, el PP descuenta una campaña de acoso y derribo por parte del partido verde. Precisamente, la idea que tiene en mente Moreno es hacer de los ataques una fortaleza, para retratar a su rival por la derecha y frenar cualquier trasvase que le pueda trastocar su anhelo casi imposible de reeditar una absoluta.
En el PP admiten que se le ha impuesto una meta lejana al presidente andaluz. En 2022, la cifra mágica se alcanzó por «los restos» en ocho provincias. Esta vez no será distinto. La partida final se va a dirimir en un puñado de votos. Y si cada voto cuenta, es clave que no se vayan los más imprescindibles a Vox, que ya ha lanzado su eslogan: «Los andaluces tendrán la oportunidad de dejar atrás la mafia del PSOE y la estafa permanente del PP».
Sin embargo, la máxima impuesta por el PP es pasar de largo. El rival a abatir no es Vox, sino el PSOE. Y teniendo en cuenta la dimensión de la contrincante andaluza, nada menos que la dos de Sánchez, Moreno busca el cuerpo a cuerpo con ella. De modo que Vox quede relegado a convidado de piedra en el verdadero duelo izquierda-derecha que, en realidad, trasciende las siglas.
«No tengo nunca ningún problema en debatir con la señora Montero», le confesó ayer el presidente andaluz a Carlos Alsina en Más de Uno, Onda Cero, ante el planteamiento de un hipotético debate electoral a dos. Punto a favor para mantener fuerte el flanco derecho. Y para desmovilizar a la izquierda, varias teclas: la primera, los agravios. Montero no deja de ser la ministra que ha negociado un cupo fiscal para Cataluña. Las cesiones al independentismo serán un eje de la campaña.
Para contentar al potencial votante que se fue a Vox, un aviso: con el PSOE no habrá nada de lo que hablar. Desde luego, no con «la sanchista más férrea» que hay ahora mismo en la faz de la tierra. «No la veo yo con mucha intención de llegar a acuerdos, porque ella ha bebido de las fuentes de la política de Sánchez, que lo que hace es una política muy radical desde la izquierda».
Por otro lado, los populares se muestran seguros de que lograrán retener buen aparte del voto prestado por los caladeros de la izquierda que recibieron hace cuatro años, precisamente, porque si Vox sigue causando cierto miedo, el único que puede garantizar que no pinte nada en el tablero andaluz es Moreno.
Anticipó ayer el presidente de la Junta una campaña que «muy dura, muy sucia, por parte del PSOE». Y sobre Vox: «La campaña electoral no puede ser un permanente ojeo a lo que hace Vox. Hay cosas en las que podemos coincidir, pero hay cosas en las que estamos muy lejos. No voy a perder el tiempo en ver qué hace Vox, ni qué dice Vox ni qué propone Vox». Y, por tanto, «cuanto menos se hable de Vox, mejor». O lo que es lo mismo: no me chilles, que no te veo.
