Es algo parecido a intentar distinguir el vuelo de un mosquito pasando por delante del faro de un coche a varios kilómetros de distancia. Así de difícil, o incluso más, es la tarea a la que se enfrentan a diario los astrónomos que buscan planetas fuera de nuestro Sistema Solar. Porque cuando un exoplaneta transita o pasa por delante de su estrella anfitriona, igual que el mosquito por delante del faro, provoca una minúscula, casi imperceptible disminución en el brillo de ese astro. Detectar ese leve parpadeo en un océano de millones de estrellas es una tarea ímproba. Y si a eso le sumamos que el Universo está lleno de 'falsos positivos', como estrellas binarias que se eclipsan mutuamente y...
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