En el proceso de apropiación de conceptos nuevos, típico entre culturas en contacto, las lenguas necesitan inventar formas de denominación. Si una lengua «importa» una palabra a su léxico en lugar de utilizar una paráfrasis, lo hace, en general, por buenos motivos. El más límpido de todos ellos es cuando aparece un objeto antes inexistente; se utilizan entonces dos mecanismos para crear un neologismo que lo nombre: o bien el calco, o bien el préstamo. [...]