Así cambiarían las condiciones laborales de los militares si se aprueba su estatus de profesión de riesgo
El debate sobre la protección social de los militares ha entrado en una fase inédita en España. El Ministerio de Defensa inicia hoy miércoles los trámites para estudiar si la carrera militar debe ser reconocida como profesión de riesgo, un estatus que las asociaciones profesionales llevan reclamando desde hace décadas y que, de aprobarse, transformaría de forma profunda las condiciones laborales del colectivo.
La propuesta será presentada en el COPERFAS, el órgano donde se negocian las condiciones de vida y trabajo de las Fuerzas Armadas. El movimiento supone un giro respecto a gobiernos anteriores y llega en un momento en el que España mantiene desplegados a miles de militares en misiones internacionales, operaciones de vigilancia y tareas de alta exigencia física y psicológica.
Si finalmente se aprueba este reconocimiento, el impacto sería amplio. La primera consecuencia afectaría a la jubilación, ya que la consideración de profesión de riesgo permitiría adelantar la edad de retiro sin penalizaciones, algo que ya ocurre en otros colectivos como policías locales, autonómicos o bomberos.
Para los militares, que desarrollan su carrera en un entorno de entrenamiento constante, disponibilidad permanente y exposición a situaciones de peligro, este cambio supondría un ajuste más acorde a la realidad de su trabajo.
También se verían modificadas las cotizaciones, que podrían incorporar mecanismos específicos para compensar la exposición al riesgo, como coeficientes reductores o bonificaciones vinculadas a destinos operativos, misiones en el exterior o unidades de especial exigencia.
Este tipo de fórmulas ya está implantado en varios países europeos, donde la peligrosidad del servicio se integra en los sistemas de pensiones y protección social.
Otro ámbito clave sería la protección en caso de lesiones, discapacidad o fallecimiento en acto de servicio. Aunque España ya contempla indemnizaciones y reconocimientos específicos, el estatus de profesión de riesgo reforzaría estas coberturas y las equipararía a las de otros cuerpos que sí cuentan con esta categoría.
Un estatus que transformaría la vida laboral de miles de militares en activo y en reserva
Las asociaciones militares insisten en que el desgaste físico y psicológico del servicio, unido a la siniestralidad acumulada en maniobras, entrenamientos y misiones, exige un marco de protección más sólido.
El reconocimiento también tendría efectos en la carrera profesional, ya que permitiría adaptar la normativa a la realidad de un trabajo que combina disponibilidad permanente, movilidad geográfica, turnos irregulares y un nivel de exigencia física que no se mantiene de forma homogénea a lo largo de toda la vida laboral.
Las asociaciones celebran que Defensa haya dado el paso, aunque advierten de que el proceso será largo y requerirá cambios normativos y acuerdos con Seguridad Social.
El Ministerio, por su parte, insiste en que el inicio de los trámites no garantiza un resultado inmediato, pero sí marca un cambio de rumbo que podría situar a España en línea con la mayoría de sus socios europeos.
