Durante un mes de guerra, Irán ha continuado golpeando a los aliados del Golfo de Estados Unidos en respuesta a la Operación Furia Épica y la Operación León Rugiente de Israel. Teherán ha lanzado miles de misiles y drones contra países vecinos, con los Emiratos Árabes Unidos como principal objetivo. Desde el inicio de la guerra, la estrategia de la República Islámica fue evidente: causar suficiente daño a Bahréin, Kuwait, Qatar y Arabia Saudí para forzar a estos países a presionar a Estados Unidos —y, por extensión, a Israel— a poner fin a la ofensiva. Pero no parece que haya funcionado. Los líderes del Golfo han estado manifestando su malestar por la inestabilidad generada por Washington y Tel Aviv y...
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