Luis Aragónés inventó el término la Roja para referirse a la selección nacional de fútbol. Semejante denominación únicamente aludía al color de la camiseta española, de igual modo que el equipo italiano es conocido como la 'squadra azzurra', el francés 'les bleus' o el brasileño 'la canarinha' por motivos similares. Es de suponer que nadie tendrá nada que objetar al hecho de que también apostara por un estilo de juego mucho más técnico, antitético al de la tradicional furia española, hasta entonces seña de identidad patria desde la Olimpiada de Amberes, donde el irunés Patricio Arabolaza inauguró el casillero hispano. Un paisano suyo, Jabo Irureta (héroe de Bruselas: jugó ese partido con un hombro roto) ganó con el Atleti dos Ligas, una Copa del Generalísimo y la Intercontinental. Con ese estilo de juego, continuado por Vicente del Bosque y Luis de la Fuente, se han logrado los mejores títulos de la historia y se ha situado al fútbol español en el número uno mundial. Para un colchonero es un orgullo que sus futbolistas jueguen en la selección. No ha sido su club el que más jugadores ha aportado, pero aun así cualquier aficionado al fútbol, con independencia de cuáles sean sus colores, recordará partidos extraordinarios y goles decisivos de, por ejemplo, Collar, Adelardo, Rivilla, Calleja, Ufarte, Luis, Gárate, Capón, Rubén Cano , Leal, Tomás, Solozábal, Kiko, Caminero o Fernando Torres. En la actualidad hay una buena representación en la Roja de jugadores atletistas: con mayor o menor asiduidad suelen acudir a sus convocatorias Le Normand, Barrios, Baena o Llorente, y seguramente Marc Pubill se incorporará en breve. El fútbol en España es en principio apolítico e interclasista. El Atlético de Madrid estuvo muy unido a la barriada de Cuatro Caminos, contigua a la Ciudad Universitaria: estudiantes junto a obreros. De Vallecas procede Koke, el jugador que más veces ha vestido la camiseta rojiblanca. Ha tenido dirigentes con títulos nobiliarios, como el marqués de la Florida o el conde de Cheles. Es pura demagogia y además una falsedad calificarlo como 'el equipo del pueblo', porque es de todos y para todos. Lo capitanea un principito. «Su secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos».