Desde que el Juzgado de Instrucción número 16 de Sevilla abrió hace 14 años el denominado caso Invercaria para investigar la concesión «arbitraria» de préstamos públicos a empresas privadas por parte de la extinta sociedad de capital riesgo de la Junta de Andalucía, la principal línea de defensa de su máximo responsable, Tomás Pérez-Sauquillo , ha sido negarlo todo. Su estrategia en las distintas piezas separadas de la macrocausa se resumen en dos: decir que no hay hecho nada que no viniera avalado por los informes de los técnicos de Invercaria y declararse víctima de una persecución política. El problema es que no ha logrado convencer a todos los tribunales de la Audiencia Provincial de Sevilla que lo han juzgado....
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