Una ciudad a punto de ser tomada y miles de personas desesperadas por huir de una represión asegurada. En marzo de 1939, el inminente final de la Guerra Civil condicionó a Alicante, la última ciudad en caer en manos del franquismo. Miles de personas, nativas y refugiadas de otros lugares de España ocupados con anterioridad por las tropas sublevadas, esperaban ser rescatadas para huir a un lugar seguro.