Nerviosismo en la Ruta del Tambor y el Bombo de Teruel, que encara una Semana Santa que integra IA y tradición
Los vecinos de los nueve municipios turolenses que conforman la Ruta del Tambor y el Bombo --Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén-- viven con "nerviosismo" y "ganas" la cuenta atrás para el momento más esperado del año: la Semana Santa, que este 2026 llega con novedades, como una inteligencia artificial (IA) que ayudará a los visitantes a entender mejor esta tradición y a vivir la experiencia completa.
"Son los días más importantes de nuestro calendario festivo", ha relatado a Europa Press el presidente de la Ruta, Fernando Jesús Galve, quien ha resaltado que la Semana Santa en estos municipios del Bajo Aragón turolense, que está declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, no sólo es "una tradición de siglos", sino el momento en el que se reencuentran familias, amigos o vecinos que ya no viven en la zona: "En el Bajo Aragón, la gente vuelve a casa por Semana Santa, no por Navidad".
"La Semana Santa básicamente es un momento de reencuentro con familiares, amigos, son momentos de abarrotar las calles, las plazas, de tocar el tambor y de continuar con la tradición que nos enseñaron nuestros abuelos y nuestros padres y que nosotros tenemos la obligación de delegar a nuestros hijos", ha resumido.
El momento álgido lo marcarán las miles de mazas y baquetas que harán retumbar los bombos y los tambores en la medianoche del Jueves al Viernes Santo --excepto en Calanda, donde lo hacen a mediodía del día siguiente--, en la conocida como 'Rompida de la Hora', que simboliza el retumbe de la tierra por la muerte de Cristo.
Hasta entonces, estos días previos son los de "los últimos ensayos, los últimos cambios de pieles, planchado de túnicas, los últimos arreglos en los pasos de las cofradías".
El tambor y el bombo en el Bajo Aragón son una tradición de siglos, pero que se sigue adaptando cada año. En esta ocasión, con una IA llamada 'Tambor.IA: Tradición que late con inteligencia', pensada sobre todo en los visitantes, y que une a la renovación de su página web.
Con sólo descargarse un código QR, los usuarios pueden plantear preguntas a la IA en varios idiomas, chatear en directo con ella y responde "todas las preguntas que le quieras hacer", con un "cien por cien de fiabilidad" en sus respuestas, ya que toda la información es propia, además de los horarios o los servicios de la zona, como farmacias, restaurantes o alojamientos.
Unos establecimientos que van a estar "a tope" en unos días, en los que "cualquier municipio de la Ruta triplica o cuadruplica su población", ha aseverado Galve.
El presidente de la Ruta ha remarcado que este sentimiento es "muy difícil de explicar", va muy unido a lo religioso por un lado, con la participación en cofradías y procesiones, pero ante todo "es una tradición que viene de siglos", motivo por el que recibió la declaración de Interés Turístico Internacional y su 'Romper la Hora' es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad: "Nuestros tambores y nuestros bombos están a la altura de las manifestaciones culturales más importantes del mundo".
"Para nosotros es lo natural. Llegan estas fechas, te tienes que poner la túnica y tienes que tocar el tambor", ha agregado, a la vez que ha explicado algunas peculiaridades, como que en Alcañiz no se rompe la hora y tampoco tocan bombos, centrándose en unos tambores que "mantienen una destreza brutal".
Los instrumentos se pueden adquirir sin salir del Bajo Aragón, donde hay empresas dedicadas a la fabricación de tambores y bombos, a los que también llega la tecnología y ahora los hay también de fibra de carbono --los más ligeros, modernos y también más caros-- o de aluminio.
Asimismo, mientras la mayoría de los pueblos visten hábito negro, Alcorisa y Calanda utilizan uno morado y Alcañiz, azul celeste, ha señalado Galve, resaltando las similitudes entre todos los municipios, aunque manteniendo cada uno de ellos una característica "que hace de la Semana Santa de su pueblo única y diferente" y "enriquece" la Ruta. OTROS
La 'Rompida de la Hora' es el acto más popular, pero ni mucho menos el único, ya que todas estas localidades celebran "majestuosas procesiones", "muy bonitas" y "muy respetuosas", en las que las cornetas se unen a los bombos y los tambores.
Otro de los momentos que está ganando popularidad en los últimos años es lo que denominan 'Fin de Redobles' o 'Cese de Redobles', uno de los actos más característicos en La Puebla de Híjar, que se está extendiendo al resto de pueblos. "Es como romper la hora, pero al revés: a un golpe de señal, el silencio absoluto, ya no volveremos a tocar hasta el año que viene".
Por último, ha animado a todo el mundo a participar en la Semana Santa bajoaragonesa, pero hacerlo "activamente": "Que se ciña una túnica y que participe activamente. Y si no, que vengan a vernos, que verán una Semana Santa inigualable, única en el mundo".
La ilusión y las ganas son compartidas entre los cofrades y los 'tamborileros' bajoaragoneses. Es el caso de Alejandro Caldú, miembro de la Cofradía de Jesús entrando en Jerusalén, la más joven de Calanda, fundada en 1991: "El mismo año que nací yo y mis padres son socios fundadores. Ya me apuntaron a la cofradía recién nacido y, desde entonces, ya tocaba un tamborcillo pequeño", ha contado a Europa Press
En su familia, "desde siempre se ha tocado el tambor", en una tradición que se remonta a varias generaciones atrás, ya que conserva un tambor de piel y madera que era de su tatarabuelo. En su caso, la han retomado recientemente los miembros más jóvenes porque sus abuelos no lo tocaban, y la han recuperado él, su hermano y sus primos. Es más, en su casa tienen alrededor de 45 bombos y tres tambores, de diferentes tamaños conforme iban creciendo.
En todo caso, ha recalcado que "es cierto que hay tradición, te guste o no, todo el mundo está allí, todo el mundo colabora y ve las procesiones", coincidiendo con Galve en que la Semana Santa "es la época en la que se reúnen todas las familias, como en Navidad, te guste el tambor o no".
"Es un momento del año que para un calandino es lo más", ha remarcado Caldú, quien sólo faltó a la cita el año de la Covid-19: "Nunca me lo he perdido, ni por viajes ni por nada".
En cuanto a los actos, pese a que la 'Rompida de la Hora' es el más conocido, "no es el favorito de los calandinos", a los que les gusta más "el terminar", es decir, cuando el Sábado Santo, a las 14.00 horas, dejan de sonar los bombos y los tambores y se hace el silencio tras 38 horas seguidas de estruendo. "En cuestión de segundos, para toda la plaza de golpe y es un momento muy emotivo, porque ya es como que se ha terminado y no sabes si el año que viene vas a estar con tu abuelo o tu padre, porque a lo mejor no están", dejando una especie de "depresión" post-Semana Santa.
No obstante, tamborileros y cofrades tendrán en apenas dos semanas una ocasión para empezar a superar esa depresión post-Semana Santa, ya que la Diputación de Teruel (DPT) ha concedido la Cruz de San Jorge, la más alta distinción que se otorga en la provincia, a la Ruta del Tambor y el Bombo.
"Es una medalla que nace de tu tierra, de Teruel y, cuando a veces se dice que uno no es profeta en su tierra, pues la Ruta no, la Ruta es profeta en su tierra", ha declarado su presidente, quien ha manifestado que están "muy contentos" y "muy orgullosos" de recibir esta distinción, en acto que tendrá lugar el próximo 22 de abril, víspera de San Jorge, Patrón de Aragón.
