Hay muchas formas de hacerlo bien, pero la mejor de todas es aquella en la que hay tal certeza de llevar el camino correcto que ya no se puede dejar. Si una cofradía tiene un acierto profundo, a partir de entonces, salvo que haya un arrebato de locura o unas elecciones desdichadas, a partir de entonces se seguirá una senda en la que un hallazgo irá detrás de otro. Del oro a las flores , de la plata a las proporciones, de un atributo a las túnicas. Pueden pasarse años de bandazos o de proyectos que se atascan, pero hay un momento en que se encuentra algo que se parece a la perfección, o por lo menos algo que tiende...
Ver Más