Semana Santa, tiempo de perdón: católicos acuden a jornada de confesiones
La Semana Santa continuó su ruta este martes con una jornada de confesiones en la catedral metropolitana, ubicada en el corazón de San José.
Ese templo registró una alta afluencia de fieles que acudían en busca del perdón por sus pecados, el cual, según la fe católica, se recibe a través de este sacramento administrado por un cura.
Cuatro sacerdotes −tres en el altar y uno a mitad del templo, junto a la pared norte− atendieron a los fieles que acudieron ayer a confesarse durante la jornada del perdón.
En los confesionarios improvisados, los sacerdotes escuchaban uno a uno a quienes aguardaban turno. La fila avanzó con paciencia, en un ambiente marcado por la espera y la introspección.
Para muchos de los asistentes, la jornada representó una pausa en medio de la rutina diaria y una oportunidad para la reflexión personal. La confesión, según la fe católica, es parte central de la preparación espiritual durante la Semana Santa, un tiempo que invita al examen de conciencia, al perdón y a la reconciliación.
La escena se repitió durante la tarde, cuando nuevas personas llegaron al templo tras finalizar sus labores cotidianas, confirmando que, más allá de los actos litúrgicos, estos días siguen convocando a quienes buscan un espacio de silencio y oración en el corazón de la capital.
Este martes, las confesiones se realizaron en dos jornadas: de 9 a. m. a 11 a. m. y de 3 p. m. a 5 p. m. El miércoles 1.° de abril se mantendrá el mismo horario en ese templo, según comunicó esa parroquia en sus redes sociales.
Más allá de la confesión, muchos fieles ingresaron al templo para únicamente hincarse en las bancas, guardar silencio y elevar súplicas y ruegos en un ambiente de recogimiento. Algunos permanecían varios minutos con la mirada fija en el altar; otros encendían velas y se retiraban tras hacer la señal de la cruz.
En la parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, en San José, la afluencia de personas fue constante durante este Martes Santo. A lo largo del día, el templo recibió a quienes se acercaron a orar, a cumplir promesas o simplemente a detenerse un momento en medio de la Semana Mayor, marcada por la tradición y la devoción.
