Sucedió aquel primer Jueves Santo . Jesús celebra con sus discípulos la Pascua. La habían preparado con esmero: el lugar, los alimentos, el pan ázimo, el vino. Pero, por donde pasa Jesús, nada permanece igual. Esa cena fue el preludio de una entrega que cambió la Historia . En ella, la última, dejó el mandamiento definitivo: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado», signo de identidad de los suyos, instituyó la eucaristía como sacramento de su amor y el ministerio sacerdotal, pidiendo a los apóstoles repetirla en su memoria. Los discípulos , como hoy, contemplaron atónitos al Maestro. Se ciñó una toalla, vertió agua en la jofaina y, arrodillado ante cada uno, les lavó los pies...
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