Está unánimemente aceptado que la muerte del Señor en la cruz sucedió en torno a la hora de nona romana, que viene a ser el equivalente a las tres de la tarde de nuestros relojes. En eso concuerdan los evangelistas Marcos y Mateo. En la Escritura de este último se puede leer que «entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos». Pero en Sevilla, no está tan claro que esa sea la hora de la muerte del...
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