Uno nunca tuvo claro cuándo comienza ni cuándo termina el Viernes Santo, al que sus inciertos límites convierten en el día más raro del calendario. Es como Dalí hubiese pintado 'La persistencia de la memoria', vulgo relojes derretidos, en una tarde de plenilunio primaveral, desesperado ante el anuncio de que La Carretería, debido a la previsión de chubascos y para preservar sus túnicas de terciopelo, no iba a realizar estación de penitencia. Cuando la canastilla argéntea que Cayetano González diseñó para el Señor de Pasión pasa por debajo de casa, no es técnicamente jueves, y ya es sábado cuando desfila a nuestros pies el destacamento del Ejército del Aire que custodia a la Virgen de Loreto. Pero esto pasa durante...
Ver Más