Existe una creencia bastante extendida en muchas personas de que entrenar durante más tiempo siempre garantiza mejores resultados. Se asocia, de manera errónea, la duración del ejercicio con la intensidad y su efectividad, sin tener en cuenta, por ejemplo, que el cuerpo necesita periodos de descanso. Un exceso de entrenamiento puede provocar fatiga, lesiones e incluso un rendimiento decreciente, lo que convierte un esfuerzo bien intencionado en algo contraproducente. En cambio, unos entrenamientos más cortos pero bien estructurados pueden favorecer una mejora del rendimiento y unos mejores resultados en el medio o largo plazo, ya que el cuerpo se adapta de forma progresiva, se reduce el riesgo de sobrecarga y se mantiene la motivación. Dedicar menos tiempo, pero con un...
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