España firma un brillante oro y un amargo bronce en el Sofía
La vela española volvió a escena en el 55 Trofeo Princesa Sofía Mallorca by Fergus. Y lo hizo con autoridad y polémica. Jordi Xammar y Marta Cardona se proclamaron campeones en 470 con autoridad, mientras que Paula Barceló y María Cantero tuvieron que conformarse con el bronce en FX tras una controvertida decisión arbitral cuando parecía que tenían el oro en la mano. Xammar y Cardona no dieron opción. Líderes durante toda la semana, afrontaban las Medal Series con margen suficiente y lo gestionaron perfectamente. Un primero y un segundo en las dos finales para cerrar una victoria incontestable, dejando siete puntos por detrás a los británicos Martin Wrigley y Bettine Harris, que hace pocas semanas se proclamaron campeones de Europa. Un triunfo sólido, sin discusión, que confirma como la gran referencia del 470 mixto. Ahora el gran objetivo de la temporada es el Mundial en Japón. Barceló y Cantero también habían sido las más regulares del campeonato. Llegaban líderes a la jornada final y ganaron la primera de las dos mangas decisivas. Todo parecía estar bajo control. Incluso en la segunda, sin ser su mejor salida, partían con una renta suficiente de cuatro puntos sobre sus rivales directas, las canadienses Georgia y Antonia Lewin-Lafrance. Navegaban octavas, pero eran virtualmente campeonas. Pero a menos de 50 metros de la línea de llegada apareció la lancha del jurado y el árbitro levantaba bandera roja contra las españolas. Penalización supuestamente por remar. Una decisión que nadie vio y difícil de sostener con 16 nudos de viento, condiciones en las que ese tipo de acción resulta innecesaria y que nadie comprendió como se les pudo sancionar, ya que Barceló y Cantero no había hecho absolutamente nada. Es como si te pitan un penalti por mano y no ha habido mano. La sanción fue definitiva. Las españoles se autopenalizaron. De oro a nada en cuestión de segundos. Décimas en la manga. Sin margen de reacción. Sin opción a réplica. Sin oro y sin plata. Solo bronce. Un final que deja más preguntas que respuestas y una sensación incómoda: el resultado no se decidió únicamente en el agua en una decisión especialmente cruel para Paula Barceló, en casa, ante su gente. Más allá del desenlace, el Sofía deja una conclusión clara. España tiene dos tripulaciones instaladas en la élite mundial. Dos proyectos sólidos, competitivos y con aspiraciones reales a todo. El resto, en cambio, sigue lejos. No ya de las medallas en Mundiales o Juegos Olímpicos, sino incluso de acceder a las Medal Series.