César Cernuda tiene su despacho en Silicon Valley aunque no pasa mucho tiempo en él. Como presidente mundial de NetApp, empresa de almacenamiento y gestión inteligente de los datos, está siempre recorriendo el mundo. Eso sí, intenta trabajar una semana al mes en España y en verano se muda a su tierra, Asturias, desde donde puede viajar y trabajar en remoto. «Tengo la suerte de vivir en un mundo que nos permite trabajar de una forma impensable hace 25 años», reconoce. Trasladó su residencia a España durante el Covid, «después de 17 años fuera era importante volver y unir a la familia», afirma satisfecho. Precisamente cuando asumió su actual cargo en 2020 en NetApp apostó por seguir en España no solo por motivos personales sino también con un objetivo profesional, el de «acelerar la internacionalización de la empresa». Funciona y estoy muy contento». Cernuda acumula una amplia experiencia profesional con 23 años de carrera en Microsoft, donde ocupó diversos puestos de responsabilidad como presidente de la región Asia-Pacífico, presidente del área de Latam y vicepresidente corporativo mundial de la marca. Ha liderado la transformación de compañías y ha construido equipos de alto rendimiento basados en la diversidad con gran éxito en la nube. Su llegada a NetApp coincidió con un cambio de estrategia de la empresa: pasar de ser percibida como un fabricante de almacenamiento para convertirse en el epicentro de una infraestructura inteligente de datos. César Cernuda es muy consciente del valor que han pasado a tener los datos, sobre todo en momentos de tanta incertidumbre y volatilidad en los que vivimos. «En la medida que nosotros seamos capaces de manejar datos para anticipar las cosas que puedan pasar , que podamos aprender del pasado, esos datos nos van a enseñar a afrontar cosas para el futuro», comienza por destacar. «La información es poder, se basa en datos y lo más importante es ser capaces de utilizarlos de forma inteligente para lo cual hay que preparar unas infraestructuras que saquen esa inteligencia», matiza. Y es precisamente esa la tarea de NetApp, ayudar a sus clientes a construir la infraestructura de datos inteligente a través de su plataforma. A pesar de vivir en un mundo que no para de producir datos, tiene claro que «no nos van a controlar» pero sí aconseja «dedicar más tiempo a entender el valor que tienen esos datos siempre y cuando seamos capaces de hacerlos inteligentes porque por sí solos no sirven para nada». Es más, recuerda que si no los trabajamos, no tenemos una infraestructura ni los proveedores adecuados, «los datos pueden darnos consejos que son incorrectos». Las empresas que no sean capaces de controlar sus datos se pierden varias cosas. Una de ellas es que «dejan de ser competitivas y pueden dejar de existir». Por eso también recomienda dedicar tiempo a entender las oportunidades que tenemos delante nuestro «para decir por qué voy a transformarme». Es consciente del recelo que existe en muchas empresas de entrar en el mundo de la ciberseguridad, por los riesgos que se pueden encontrar, pero el presidente de NetApp insiste en la importancia y el valor de los datos y de ahí la necesidad de protegerlos. Y a todo ello se une la IA como «la gran protagonista de nuestras vidas y de las organizaciones», subraya. La clave está en «cómo convertir todo esto en decisiones buenas para el negocio» ya que tal y como resalta Cernuda distintos informes indican que las organizaciones ya implementan muchos proyectos claves mediante IA pero «una minoría de los proyectos tienen verdadero impacto o llegan a buen puerto». Tras trabajar en Europa, Asia y América, de dar vueltas por todo el mundo, tiene claro que en lo que a datos y su gestión se refiere, «no vamos todos a la misma velocidad pero sí en la misma dirección». Reconoce que la preocupación es universal pero hay países que por tamaño y no tener otra opción para expandir sus negocios han apostado por la tecnología muchos antes. En el caso de España, «va por buen camino y todos debemos seguir empujando y avanzando». Licenciado en Administración de Empresas y Marketing en ESIC realizó estudios de posgrado en IESE Business School y en Harvard Business School. Cree que los centros en los que entras «te marcan» pero todo depende de tu capacidad para aprovecharlo. «Creo que todos debemos seguir aprendiendo, del trabajo, de lo que hacemos, de lo que leemos. El mayor problema que tenemos en la vida, y en especial los ejecutivos, es pensar que lo sabemos todo en lugar de tener hambre por aprender», se sincera Cernuda. Ve a las nuevas generaciones muy bien preparadas, pero insiste en que la clave está en la actitud y la motivación.