Добавить новость
ru24.net
World News in Spanish
Апрель
2026
1 2 3 4 5 6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30

Javi Medina: «En esto de la música nadie te regala nada y todo el mundo te pone zancadillas»

0

El triunfo de este músico de 43 años natural de Leganés, municipio madrileño que roza los 200.000 habitantes, es el de un hombre normal que tras muchos años de trabajo infatigable ha logrado conectar con miles de personas. O, según sus propias palabras, el de «un tío con suerte». Es autor de tres discos de estudio; el ultimo, «Gato negro», salió el año pasado y con él anda de gira por España. A priori, lo que más impresiona de Javi Medina, quien fusiona flamenco contemporáneo con géneros diversos, son las cifras que lo envuelven: sus seguidores en redes (177.000 en Instagram) y el número de descargas en Spotify (cerca de 870.000 oyentes mensuales) y en YouTube (más de 90.000 suscriptores). Su colaboración con el grupo Salistre, con el tema «Me la llevo», supera en esas dos plataformas, entre reproducciones y visualizaciones, los 37 millones de visitas, y a eso hay que añadirle el lleno en todos los recintos en los que actúa: el pasado septiembre agotó las entradas en La Riviera, en Madrid, lo que supuso la consumación de un sueño. Y todo ello sin hacer apenas entrevistas. ¿A qué se debe su éxito? «Pues supongo que es por el trabajo que hay detrás –dice tras unos segundos de reflexión–, porque llevo ya 24 años sacando mucha música y pasando también muchas fatigas. Ahora mismo estoy aquí, pero he estado comiendo macarrones en mi casa cuatro meses seguidos y peleando mucho; trabajando en otras cosas y sin dejar de hacer música. O sea, supongo que es por eso, por pesado –ríe– y como consecuencia de lo mucho que he trabajado». ¿Su caso confirma que el talento se acaba imponiendo? «Bueno, eso que lo juzgue la gente. Pero imagino que es por lo que te he dicho, por trabajar mucho y tratar de hacer las cosas bien, a mi manera. En una charla que di en el BIME (Bilbao International Music Experience), en Bilbao, lo que les dije a los chavales es que si estaban dispuestos a dejarse la vida, este era el sitio; pero que si iban solo a por el dinero, que aquí no es. Porque en esto de la música nadie te regala nada y todo el mundo te pone zancadillas. Es un mundo bonito, pero a la vez es muy feo y muy difícil. Si estás dispuesto a trabajar de ocho de la mañana a seis de la tarde y más del 50 % usarlo para tu proyecto, entonces puede ser que a lo mejor tengas suerte y, con mucho trabajo, consigas vivir de la música. Pero si te crees que esto es llegar y hacer así, hala, y chulear mucho y ponerte un chándal… No, no, esto no es así. Esto es pelea, pelea y pelea. Que haya gente que sube tres canciones y se hace viral… Eso, para mí, no es una carrera. O sea, si pasa, pasa, y si no pasa, pues hay que seguir igual. Yo voy a continuar haciendo música hasta que me muera porque es lo único que me gusta hacer».

«Esto no es llegar y hacer así, hala, y chulear mucho y ponerte un chándal. Esto es pelea»

Javi Medina

Todo tipo de trabajos

Antes de que la música le pagara las facturas y le permitiese vivir muy bien, Medina hizo de todo, y algunos de esos trabajos son realmente inauditos: «He sido ascensorista, pescadero, albañil, grabador de datos…. He trabajado en Sanidad y Consumo –revela–, llevando droga de un lado para otro: yo trasladaba a otro lugar lo que se incautaba en el aeropuerto, aunque no te puedo decir dónde, ja, ja, ja. Tengo cotizados 15 años fuera de la música. Lo último que hice fue trabajar en una guitarrería, de lutier».

Le digo que me recuerda a otro cantautor, El Barrio (José Luis Figuereo Franco), un artista que concede pocas entrevistas pero posee miles de fans: «Sí, El Barrio es una referencia, claro, imagínate. Solo que según está la cosa ahora, sí necesitas un poquito más de visibilidad. Antes era más el boca a boca, y de alguna manera sigue siendo así, pero creo que ahora tienes que exponerte bastante más y hacer muchísimas cosas que antes no se hacían. Yo no odio hacer entrevistas pero no es mi punto, no es lo que más me gusta de mi trabajo. Aunque es verdad que esto es muy complicado y tienes que hacer de todo un poquito para poder asomar la cabeza. A mí me etiquetan de flamenco –prosigue– y lo soy de corazón, y vivo como un flamenco, aunque ni mucho menos hago un flamenco jondo, no canto por seguiriyas ni por soleá. Hay muchas radios que me vetan por eso, por tener la voz así o por mis maneras, y eso es una putada». Pese a que se le adscribe también a la música urbana, confiesa que no le gusta el reguetón: «Si supiera cantar por seguiriyas y tuviera la voz y hubiera estudiado tanto como un flamenco, sería cantaor. Pero como no es así tengo que hacer las cosas a mi manera, como puedo y como me deja el corazón. Y en cuanto a lo de urbano, eso lo dicen de mí en muchos lados pero nunca he hecho un reguetón ni me apetece hacerlo porque no es una música que me guste. Ahora, si me invita mi compadre Original Elías, que es más de esa onda urbana, pues me apunto, pero a mí no me nace hacer esas cosas».

«Nunca he hecho un reguetón ni me apetece hacerlo porque no me gusta»

Javi Medina

Su anterior disco, «Ángel», lleva por título el nombre de su padre, fallecido hace cuatro años. ¿Le entristece que no haya podido ver el éxito que está teniendo su hijo y que por fin pueda dedicarse a lo que siempre amó? «Me da mucha pena que no haya visto lo que está pasando –responde–, claro. Lo de La Riviera, por ejemplo, que yo se lo decía un montón: “Esto lo voy a llenar yo algún día, viejo, ya verás”… Eso sí me da mucha pena. O cuando digo que le voy a comprar una casa a mi madre. Joder. Ojalá mi padre, que tantas fatigas me vio pasar, lo hubiera visto. Todavía no se la he comprado porque ella me dice: “Gástate el dinero en ti, que yo ya estoy en primera línea de playa y no me hace falta nada”. Pero sí quiero comprarle algo por aquí, por Madrid o por donde ella me diga, estoy esperando a que se decida. Ella está flipando, claro, porque hace tres años me decía: “Hijo, búscate un trabajo, que así no se puede estar, que esto de la música es muy inestable”. Y cuando vio el concierto de La Riviera me dijo: “Pues al final esto va en serio, ¿no?”, y yo: “Va en serio desde que te lo dije hace 20 años”, ja, ja, ja».

Medina ha llevado su música a Colombia, México, Argentina y Chile, y no oculta su deseo de llegar a hacer carrera en América: «Ojalá. Porque me encanta la gente de allí y a ellos les encanta nuestra música. Más, incluso, que a la gente de aquí. Aparte de ser un continente precioso, la gente es genial», concluye.

Leganés, mon amour

Por Javier Menéndez Flores

En Zarzaquemada, ese Nueva York que palpita Leganés adentro, hay un tipo que jamás se separa de su gorra y que si te cruzas con él piensas que acaba de llegar de Escocia aunque no gaste falda. Y si el azar provoca que os sentéis a charlar con un café delante y sin el peso extra de un reloj, resulta que sabe la frecuencia y la cantidad exactas con las que hay que regar las palabras y las melodías para que, abrazadas, se conviertan en un artefacto capaz de hacer bailar o llorar de emoción a la gente. Y quien conoce esa fórmula, quien atesora semejante secreto, lleva siempre consigo una alfombra voladora.

Hubo, no hace tanto, un parque, pongamos que se llamaba El Dóberman, con dos bancos de madera que se miraban a los ojos y en donde la guitarra y el cajón impartían su catecismo de euforia y salvación y lucha. Eran los días azules en los que la nada absoluta llenaba los bolsillos y el futuro era un águila indestructible que volaba hacia ti por más que no pudieras verla y mucho menos imaginarla. Todo ha pasado a una velocidad superlativa, lo sé, como a cámara rapidísima, pero guardas memoria nítida de esos pequeños detalles que hábilmente encadenados desembocaron en el mar de La Riviera, donde gritaban tu nombre y coreaban tus canciones mientras te pellizcabas cada dos segundos por si aquella explosión de fantasía no era más que eso, el vapor de agua del sueño perfecto.

La felicidad, me dices, se llamaba Aldeskuido, allí donde la rumba callejera fue tan necesaria como respirar o beber; donde brotó, igual que una flor preciosa, la primera canción y llegaron los conciertos fundacionales y te engañó esa discográfica que prometía el paraíso y que luego resultó que no amaba a los músicos. Acuérdate de que te soplaban al oído sus penas Los Chichos, Los Chunguitos, Los Chavis, Los Calis; todos esos magos del arte de extraer belleza de una herida mortal de necesidad o de un pozo seco. Lo que hoy eres y muestras tiene una tonelada y media de aquello, y por eso continúas rindiéndoles culto a esos dioses que podían sangrar y morir como tú y como yo.

Escribir es sanar; es sofocar ese fuego que llevamos dentro y que nos permite decirles a quienes más nos importan lo que tanto nos cuesta expresar con la voz desnuda. Y antes de nada está la música, con sus galerías insondables y sus abismos amigos, y ya después, si Dios lo dispone, el arte, que es una iluminación a cañón tocante y un caminar sin miedo entre dos muros de agua salada. Y a lomos de ese purasangre, Javi, eres inmortal e infinito.

Hay ángeles que nos vigilan tenazmente desde el cielo y que a veces parecen estar aquí, entre nosotros, sobre las mismas aceras que pisamos camino del amor o la guerra. Y tú lanzaste tu paloma mensajera y metiste en poco más de tres minutos todo el lamento que no puede contener una enciclopedia. Y te maldices porque no te da tiempo a abrazarle y porque tienes miedo. Menos mal que Maribel sigue ahí, tan entera como una montaña, y eso hace que el dulce momento no se gripe.

He sabido que tienes una caja de seguridad en Suiza en la que guardas cincuenta abrazos, cien noches, dos balas y el gato negro de la buena suerte. Y que por más que salga el sol en plena noche, hay un englishman in New York que cada vez que entra en escena te roba un litro de lágrimas.




Moscow.media
Частные объявления сегодня





Rss.plus
















Музыкальные новости




























Спорт в России и мире

Новости спорта


Новости тенниса