Para hacerle un favor a Andalucía, viene a nosotros la mujer más poderosa de España, un ideal de otorrinolaringólogo. María Jesús Montero se ríe como si tuvieran que examinarle las amígdalas. Al fondo de esa boca desmesuradamente abierta, unas cuerdas vocales sin educar atormentan la sintaxis. Cuando la ex ministra de Hacienda habla, el lenguaje humano retrocede hasta el Paleolítico. Y el Congreso de los Diputados, que conoce la prehistoria, se llena de hachas de sílex, con energúmenos sin afeitar que caminan hacia sus cuevas llevando un jabalí muerto a la espalda. Pasión civil de Andalucía hasta el 17 de mayo. La de Cristo duró menos. Córdoba haría bien en estar preparada, porque la poderosa llegará también aquí. Inexorable como...
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