'El otro lado de la cama' regresa con mucho ritmo y poca broma
Si de películas taquilleras va el tema, «El otro lado de la cama» tiene que estar. Nadie recaudó más que ella en 2002. Un fenómeno de principios de siglo que todavía hoy guardan con cariño las memorias los tres millones de espectadores que la vieron en salas. Su reparto (Alberto San Juan, Willy Toledo, Paz Vega, Natalia Verbeke, Ernesto Alterio y María Esteve) se consagró entonces, y ahora (ya tuvo un acercamiento al teatro en 2004 de la mano de Josep Maria Mestres) le cede el testigo a los Agustín Otón, Ariana Bruguera, Ana Villar, Nuria Herrero, Adrià Olay, Ricky Mata y compañía, que recogen el guante en las tablas del Teatro Alcalá. Al frente de todos ellos está un Joan Olivé, en la dirección, que promete una «fiesta» con esta versión de David Serrano y Borja Rabanal sobre la película de Emilio Martínez-Lázaro.
«Mucho mejor», «Las chicas son guerreras», «Salta»... Los himnos de la cinta se repiten sobre el escenario, aunque en esta ocasión se han tomado la licencia de añadir «guiños actuales» de Los Ronaldos, Bustamante o José Luis Perales. «Lo que no entra es reguetón», ríe la productora Mar Román, que lejos de caer en la nostalgia asegura haber apostado «por el ritmo».
Una loca comedia de enredos
El espíritu de entonces se recupera con un texto que presentan como «una loca comedia de enredos, mentiras, amor y mucho humor». Paz y Ernesto son pareja, Natalia y Guillermo también. Los cuatro son amigos inseparables, o eso es lo que ellos creen... «Están a punto de vivir un terremoto sentimental de impredecibles consecuencias», presenta la sinopsis: Natalia se enamora de otro y deja a Guillermo, pero no le dice por quién. Guillermo, abatido, acude a Ernesto, su mejor amigo, o eso es lo que él piensa... Paz y Ernesto son felices y se van a comprar un piso, o eso es lo que Paz piensa... Y es que ahora, Natalia y Ernesto son mucho más que amigos, «mucho más», insiste el programa de mano.
De este modo, el espectador asiste a una guerra de sexos en la que «los hombres son torpes en su manera de sentir o transmitir», apunta una Bruguera que de las mujeres de la función destaca «que parecen frágiles, pero en realidad son las que llevan la batuta. Están empoderadas». «Las apariencias engañan», añade Olivé.
Y con la inevitable vista puesta en el original, se ha actualizado la historia con «un repaso al lenguaje y quitando algunas bromas que hoy no se aprecian como tal», relacionadas con comentarios homófobos o racistas, explica Román: «El humor no puede dañar».
- Dónde: Nuevo Teatro Alcalá, Madrid. Cuándo: desde el 9 de abril (estreno oficial). Cuánto: 25 euros.
