La designación de María Jesús Montero como candidata del PSOE a la Junta de Andalucía es la constatación de la falta de liderazgo en el socialismo andaluz. Ocho años después de perder el poder, el partido sigue recurriendo a figuras del aparato, curtidas en los despachos pero inéditas ante el veredicto directo de las urnas. Y no se trata de cuestionar la trayectoria de Montero, que desde los tiempos de Manuel Chaves hasta su etapa con Pedro Sánchez, ha ocupado puestos de alta responsabilidad. Porque es precisamente ahí donde reside el problema, que ya se sabe que su carrera ha sido siempre designada, nunca refrendada. Gobernar sin haber pedido el voto directamente es muy distinto a someterse al escrutinio ciudadano...
Ver Más