Tomás Pérez, destacado productor de la escena nacional, es uno de los creativos detrás de varios de los proyectos más importantes de la música chilena actual. Cami, Electrodomésticos, Manuel García y Catalina y las Bordonas de Oro son apenas algunos de los talentos que, de la mano de Pérez, han logrado levantar exitosos trabajos discográficos y propuestas sonoras que han marcado presencia en la industria local.
Sin embargo, y después de varios años dedicado al trabajo con terceros, el músico tomó la decisión de emprender su camino en solitario. Una apuesta que, según explicó, responde a la necesidad de trabajar una identidad propia y asumir un rol creativo más integral dentro de su obra.
“Siento que quería plasmar lo que es cien por ciento mío. Llevo mucho tiempo dándole a otros proyectos en los cuales puedo dar pinceladas, pero tenía ganas, al final, de ser el curador último, el que decidiera qué hacer”, señaló el artista en conversación con Radio y Diario Universidad de Chile.
Lo anterior, en una tarea que no busca replicar fórmulas ya conocidas, sino explorar nuevas posibilidades dentro del rock y la música contemporánea, integrando elementos de distintos géneros y sensibilidades. Una lógica que, en cierto modo, dialoga con modelos de colaboración más habituales en la música urbana.
“Tiene medio esta onda de disco de productor, como lo hace Bizarrap o Tiny, y que se da mucho más en lo urbano. No se ve mucho en el rock ni en otros géneros, pero lo encuentro muy interesante”, explicó.
Los músicos Tomás Pérez y Ceaese.
En esa línea, Pérez planteó que su propuesta artística se construye a partir de encuentros entre distintas trayectorias musicales, donde conviven artistas de diversas generaciones y estilos, sin restricciones de género o época.
“Es algo más sin fronteras, pero que, a la vez, está súper definido. Mi idea es mostrar que pueden convivir, y de buena manera, autores, cantantes y artistas de distintos estilo”, sostuvo.
“quierovolarquierogritar”, junto a Ceaese, y “El paso que cruje”, en colaboración con Tortuganónima y Koala Contreras, son los dos primeros singles de Tomás Pérez que ya se encuentran disponibles en todas las plataformas digitales. Canciones que dejan en evidencia la versatilidad de influencias, sonidos y colores con que el músico afronta un género tan popular como el rock.
Piezas que, en su conjunto, dan cuenta de una búsqueda sonora que combina instrumentación orgánica, elementos electrónicos y referencias al folclore latinoamericano, en un cruce que el propio artista reconoce como parte central de su identidad musical.
“A mí me gusta mucho el folclore y los sintetizadores. Me gusta mucho el ruido en general. Ese es mi universo”, comentó, agregando que su intención es desarrollar una propuesta que dialogue con la tradición, pero desde una mirada contemporánea.
Sobre los aprendizajes que recogió de las y los músicos con los que ha trabajado desde su faceta como productor, Pérez confesó que uno de los más importantes tiene que ver con la forma de enfrentar el trabajo artístico desde una perspectiva práctica y disciplinada.
“Me di cuenta que la mejor manera de hacerlo es tomárselo como una pega media artesanal y decirse a uno mismo: ‘tengo que terminar una mesa, tengo que terminar una mesa. Aunque no me guste, pero tengo que sacarla’”, reflexionó.