El rumano
Istvan Kovacs dejó jugar mucho a los futbolistas de uno y otro equipo en un partido muy disputado y de mucho contacto. Gracias a la ley de la ventaja y a saber distinguir las infracciones reales de las ficticias, le dio mucha fluidez al juego. Eso sí, estuvo muy benevolente con algunas entradas duras del Atlético. Las amarillas mostradas fueron acertadas, excepto la de
Cubarsí. También debería haber amonestado a
Le Normand y no lo hizo.
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