Bali hacia un turismo más consciente y enriquecedor
Viajar a Indonesia es el sueño de muchos turistas de todo
el mundo: naturaleza paradisíaca, folclore exótico, gastronomía
sorprendente… Sin embargo, el país está llegando a un punto de saturación.
En 2025, el archipiélago registró 6,3 millones de visitantes
internacionales, de los cuales casi el 40% solo en la isla de Bali.
Con una preocupante puntuación de 4,20/5 en el Índice de Sobreturismo
de Evaneos (que evalúa el nivel de exposición a los visitantes, la
contaminación que emiten, la degradación de los ecosistemas, entre otros), la Isla
de los Dioses encarna, sin quererlo, las principales consecuencias
negativas del sobreturismo: playas saturadas y contaminadas con
plásticos, una gran presión sobre los mercados inmobiliario y hotelero,
y desplazamiento de la población local. Una imagen nada positiva de un
lugar de ensueño que, en contraposición, está haciendo que descienda el nivel
de reservas y, con él, una de las fuentes de ingresos del país.
Y no se trata de evitar el turismo en el país, sino orientar
mejor a los viajeros hacia otros destinos e islas indonesias como Java,
Lombok o Sumatra. Y es que Indonesia tiene realmente mucho que ver y
que conocer. “Indonesia no tiene un problema de falta de lugares increíbles.
Tiene un problema de concentración. Durante años, el turismo se ha
focalizado en los mismos templos, los mismos arrozales y las
mismas playas. El resultado no es que esos lugares hayan dejado de ser
bellos, sino que la experiencia allí se ha convertido, en muchos casos, en una espera
para una fotografía”, explica Marco, agente local de Evaneos en
Indonesia.
Por tanto, la solución no es dejar de viajar a Indonesia.
Es redistribuir el viaje. Si hablamos de arrozales, por ejemplo, en
lugar de los conocidísimos e instagrammeados Arrozales en Terraza de
Tegalalang, se puede optar por áreas como Belimbing, en el oeste de
Bali, donde el paisaje sigue siendo agrícola y auténtico, al tratarse
del día a día de las familias que cultivan la tierra. Si lo que queremos son
templos, Bali tiene miles, así que no es necesario visitar los más famosos:
podemos visitar el Pura Kelecung, en la región de Tabanan, un templo imponente
y prácticamente vacío donde podemos percibir la espiritualidad
real, sin colas ni plataformas para fotos. Y en cuanto a playas, nos
encantará Lombok, donde el ritmo es más pausado y las costas
conservan un carácter más natural. Indonesia tiene más de 17.000
islas.
Y es que claramente en Indonesia conviven hoy dos modelos
turísticos: uno acelerado, impulsado por redes sociales, donde prima la
imagen; y otro más consciente, que busca cultura, naturaleza y
contacto real. “La buena noticia es que Indonesia todavía tiene margen. La
mayor parte del territorio sigue poco explorado turísticamente. Estamos
en un punto donde todavía es posible redirigir el modelo hacia algo más
sostenible, más distribuido y más respetuoso con las comunidades locales.
El verdadero lujo hoy no es ir donde va todo el mundo, sino descubrir lo que
aún permanece intacto”, afirma Marco.
Está Java y sus volcanes activos, Sumatra
y sus selvas, Flores y sus aldeas remotas, Lombok y
su equilibrio perfecto entre naturaleza y calma, Sulawesi y
culturas únicas en el mundo. Infinidad de islas por descubrir. Una cosa
fundamental para los viajeros que tengan curiosidad por un destino tan múltiple
y rico como Indonesia es visitarla con curiosidad y mente abierta.
Indonesia no es un destino uniforme, sino un país donde en cada isla cambia la religión,
la gastronomía, la arquitectura y la forma de entender la vida.
Buscando un modelo más sostenible
No solo las autoridades están intentando distribuir mejor los flujos
turísticos entre las 1.700 islas del archipiélago, también empresas
como la plataforma de viajes sostenibles Evaneos, que está apoyando la transición
del turismo indonesio junto a sus agencias locales y en colaboración con
socios indonesios e internacionales, como Wise Steps Consultancy, Good
Tourism Institute, EquatorAI y ecollective, con para lograr reducir a la
mitad el número de visitantes en las ocho localizaciones balinesas más
afectadas por el turismo masivo de aquí a 2030. En concreto,
desde finales de 2026, Evaneos cesará la promoción online y eliminará de
su catálogo esas ocho localizaciones: los Arrozales en Terraza de Tegalalang,
el Bosque de Monos de Ubud, las Fuentes Sagradas de Tirta Empul,
las playas de Canggu, el Templo de Elefantes de Goa Gajah, la Laguna
Azul y los acantilados de Nusa Penida. Además, la compañía pasa a
ofrecer estancias más largas, de al menos 12 días, y organiza sus
itinerarios limitando los vuelos nacionales entre islas en favor de alternativas
más sostenibles, buscando así un ritmo más lento, más inmersivo y, por
lo tanto, más beneficioso para los viajeros, las comunidades
locales y el planeta.
Por otro lado, esta plataforma de viajes se compromete a
garantizar que cada viaje apoye destinos donde más del 50% de los proveedores
contribuyan activamente al bienestar de la comunidad y a la conservación
de la naturaleza basándose en criterios claros de impacto positivo,
esto incluye alojamientos con compromiso y/o gestión local, iniciativas
comunitarias apoyadas por organizaciones como la ONG Planeterra. “Este
plan de trabajo es la culminación de una estrecha colaboración con
nuestras agencias indonesias asociadas para transformar el turismo de
forma tangible. Somos conscientes de que, sin una voz unificada para
reducir el sobreturismo, disminuir la huella de carbono y
fortalecer el apoyo a las comunidades locales, la presión sencillamente
se trasladará a otros lugares. Por eso, invitamos a nuestros colegas a unir
fuerzas para crear la Plataforma de Actores del Turismo Sostenible de
Indonesia, liderada por socios indonesios”, afirma Aurélie Sandler,
co-CEO de Evaneos.
“Bali sigue siendo un destino extraordinario.
Bali es espiritualidad cotidiana, arte, equilibrio entre
tradición y modernidad. Y aunque es mi amor y llevo años trabajando aquí,
puedo afirmar que todavía existen zonas auténticas, aldeas intactas y experiencias
profundamente reales”, concluye el agente de Evaneos.
Itinerario recomendado para dos semanas en Indonesia
1. Java cultural y naturaleza hasta el Bali más auténtico
El viaje comienza en Yogyakarta, el corazón cultural de Java, donde templos históricos, talleres de batik y la vida local auténtica nos sumergen de inmediato en la riqueza de la isla. La aventura continúa hacia la Cueva Jomblang, un espectáculo natural impresionante gestionado de forma responsable, y luego hacia Surakarta, una ciudad menos conocida, pero profundamente tradicional.
El amanecer en el Monte Bromo es inolvidable, seguido de un trayecto en tren hacia el este hasta la zona del Monte Ijen, antes de adentrarnos en la experiencia rural de Gombengsari, entre plantaciones de café y cacao, donde el turismo se vive de manera comunitaria. Finalmente, el viaje cruza a Bali, con snorkel en Isla de Menjangan y unos días en Tabanan, entre arrozales y playas volcánicas alejadas del turismo masivo. Una travesía diversa, cultural y profundamente conectada con cada territorio.
2. Bali fuera del circuito habitual: inmersión total
Este recorrido propone dos semanas en Bali, pero lejos de los lugares más concurridos. Tabanan sirve de base para descubrir arrozales como los de Belimbing y templos costeros poco visitados.
El viaje sigue hacia Pemuteran y el Parque Nacional Bali Barat, donde se puede practicar snorkel en Menjangan, y luego hacia Sidemen, un valle agrícola auténtico, perfecto para caminar entre arrozales y convivir con familias locales. Sin prisas, con tiempo para sentir la vida cotidiana, este itinerario ofrece un Bali íntimo, profundo y real.
3. Sumatra: naturaleza en estado puro
En Bohorok, puerta del Parque Nacional Gunung Leuser, aún es posible observar orangutanes en libertad, una experiencia única que marca el inicio de este viaje. Después, el Lago Toba y la isla de Samosir nos conectan con la cultura Batak, mientras que las tierras altas de Brastagi, sus mercados locales y paisajes volcánicos completan un itinerario intenso, natural y alejado del turismo masivo.
4. Lombok: equilibrio perfecto
Desde Senggigi se explora la costa oeste de Lombok, mientras que Tetebatu ofrece arrozales enmarcados por vistas al Rinjani. El recorrido continúa hacia cascadas del norte y playas salvajes del sur, con oportunidades de snorkel en Gili menos conocidas. Los últimos días se disfrutan en alojamientos pequeños y sostenibles, para vivir Lombok como un lugar de naturaleza, cultura y tranquilidad.
