Así han sido los dos puntazos defensivos de Alcaraz ante Bublik: uno es de espaldas por encima del hombro
Carlos Alcaraz es un tenista de mentalidad o juego ofensivo. En el Masters 1.000 de Montecarlo ha llegado a golpear una derecha a 184 kilómetros por hora. Su catálogo de ataque va más allá de la potencia de sus golpes: sube a la red, volea como los ángeles, hace dejadas...
Pero el juego defensivo, el luchar por todas las pelotas, también está en su ADN, como en el de tantos y tantos juagadores españoles. Contra Bublik (al que ganó 6-3 y 6-0) dio una muestra de ello, pese a que el partido ya lo tenía encarrilado y podía haberse permitido no ir a por alguna bola.
El primer punto es un ejemplo de cómo pasar de la defensa al ataque. Todavía el encuentro estaba igualado. Es más, eran los momentos complicados de Alcaraz.
El murciano se estira y resbala para hacer frente con el revés a dos tiros paralelos e incluso un remate. Lo devuelve todo, y en cuando una pelota del kazajo se queda algo corta, mete el zarpazo de derecha para conseguir el ganador. El propio Bublik aplaude la acción.
El otro punto es pura magia, pura improvisación.
Esta vez Bublik intenta hacer daño con una dejada, a la que llega Carlos pese a salir desde muy lejos. Le bola le vuelve por arriba, un globo, hace un amago de remate el español, pero no llega y retrocede para golpear de espaldas por encima del hombre. Su rival se encuentra la pelota en los pies y no puede sacarse la volea.
